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24 feb 2011

El mundo destaca el diseño de 'Público'

Portada de Público premiada por la SND
Fuente | kiosko.net

"La Society for News Design (SND), prestigiosa organización internacional radicada en EEUU que vela por la calidad del diseño periodístico en todo el mundo, ha distinguido a Público con ocho de sus menciones en la 32ª edición de sus premios anuales.

Junto a Público han sido reconocidos en España el diario El Correo, con tres galardones, y El Mundo, con un premio. En el apartado de revistas, Magazine y Metrópoli, ambas de El Mundo, también han sido distinguidas.

En lo que se refiere a este diario [Público], una mención de la SND corresponde al diseño de la portada dedicada a la huelga general del 29 de septiembre de 2010. Cinco de las distinciones, denominadas premios de excelencia, corresponden a trabajos de infografía publicados en las secciones de Ciencias ('Llega la bombilla digital'), Deportes ('Los abuelos de Alonso'), Dinero ('Así funciona la especulación bursátil'), el suplemento de verano Libre (Cuadernos de viaje) y otro más titulado 'El pulso informativo del año 2009'.

Los otros dos premios de esta sección recayeron en sendos conjuntos de portfolios de portadas con diferentes temas del año.

[...] Por otro lado, el jurado ha distinguido este año en la categoría del diario mejor diseñado del mundo al periódico portugués i. 'Destaca por su habilidad para tomar lo mejor del lenguaje visual de periódicos, de las revistas y de otras publicaciones para crear algo nuevo', señala el jurado, que alaba 'su apuesta fresca y única" (Público).

23 feb 2011

30 años x 23-F = 690 versiones

Fuente | rtve.es

Hoy se cumplen 30 años del (pen)último golpe de Estado contra nuestra democracia, el perpetrado el 23 de febrero de 1981. Los medios nacionales soportan estos días, a duras penas, el peso de las batallitas particulares, los enigmas amontonados, las versiones de los héroes y los villanos. Hojarasca. Resulta complicado expurgar el estercolero. De entre las toneladas de lugares comunes y argumentaciones extemporáneas, me quedo con lo que se puede ver, oír y leer en este post: la grabación original de los hechos, servida por rtve.es; el montaje sonoro elaborado por Ángeles Afuera e Iván Coca para la cadena SER; el montaje audiovisual confeccionado por elmundo.es; la 'novela gráfica' publicada por el Magazine de El Mundo el pasado domingo; la ochentera visión de El Jueves a modo de videojuego; y el (desmitificador) artículo de Raúl del Pozo en El Mundo, que dice así:

"Presumimos de tener muchos huevos cuando ya se han desvanecido aquellos que nos querían dar matarile. Nos montamos películas falsas con romances de valentía sobre nuestro pasado, no sólo por oportunismo o vergüenza, sino porque pensamos de manera diferente al momento en el que ocurrieron los hechos. La idealización del pasado, además de un mecanismo de defensa, forma parte de la memoria de la resaca, con vacíos y olvidos que rellenamos con fantasía. 'Intento no pensar en cosas pasadas porque si lo hago', escribe Borges, 'lo estaré haciendo sobre recuerdos'. Tal vez por eso evocamos y revivimos el 23-F como una hazaña cuando fue realmente un doblegamiento. Si repasamos los acontecimientos, nos duele la memoria, recordamos nuestras caras tan blancas como el yeso y sólo recuperamos el orgullo al recordar los millones de ciudadanos que se echaron a la calle a defender la democracia.

No es cosa de repasar los nombres de los valientes y cobardes como si aquello hubiera sido un western. Digamos simplemente, que en el golpe, antes del golpe y después del golpe los valientes fueron peor tratados que los prudentes. Los españoles no votaron, un año después, a los más intrépidos, sino a los más juiciosos.

Veremos cómo lo cuentan hoy. Estén atentos al televisor. Comprobarán cómo vuelven a la sede de la fechoría, que no llegó a ser el lugar del crimen por pura casualidad, para contar con juegos verbales, la charlotada como una hazaña. El Congreso de los Diputados es también el diván de la nación, un buen lugar para las evocaciones confabulatorias; los leones son de bronce y no hablarán, a pesar de ser los guardianes del templo de la palabra, al pie del pórtico, delante de las seis columnas de orden corintio. Si hablaran, confirmarían esa máxima a la que tanto apelan los autores de novelas de espías: un traidor, un agente secreto. Un traidor vale más que 100 valientes. Allí no hubo 100 héroes, ni siquiera 90, apenas tres o cuatro: Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Gutiérrez Mellado y alguno más. Tal vez se portaron con tanta audacia porque eran los más desesperados y asustados.

Aquella no fue la hazaña de Daniel ni la de Don Quijote cuando se quedó solo con una espada ante el león que abrió la boca y sacó dos palmos de lengua, lavándose con ella el rostro, antes de volver a la jaula. Yo estaba allí y no echo planas a nadie. En ningún momento pensé morir como un romano, pasé más miedo que en el dentista cuando me apuntaba con las manos temblorosas un cabo primero de la Guardia Civil de Tráfico.

Y así casi todos. Veremos y escucharemos cómo lo cuentan los padres de la Patria, cómo rememoran aquel esperpento cuando ya está en el desolladero".


Fuente | El Jueves

22 feb 2011

Un año de 'El Ojo Izquierdo'

El Mundo, ABC, La Razón y La Gaceta | 22 de enero de 2011
Fuente | kiosko.net

'El Ojo Izquierdo' cumple (un) año. Vayan por delante mis felicitaciones al maestro José María, que desde su 'revista de prensa en absoluto neutral' zarandea cada mañana -de lunes a viernes- los cimientos periodísticos de la península histérica. Y vaya por detrás mi recomendación 'en absoluto neutral' a mis (improbables) lectores: no dejen de leerlo si quieren conocer de primera mano el estado de la cuestión (mediática) nacional. Para celebrar la efeméride, la actualidad se lo ha puesto a huevo a mi catavenenos favorito: Esperanza Aguirre tiene cáncer y se opera. Hasta ahí, nada excepcional. Salvo si nos lo cuenta la prensa una, grande y libre. Entonces, la cosa cambia. Pasa y lee:

"Verán ustedes. Así, al peso, solo hay dos temas en editoriales y comentarios de la prensa de hoy: Libia y Esperanza Aguirre. Del primer tema, constatada ya la desgracia de que Zapatero nunca le apoyó de manera ferviente ni Trinidad Jiménez y ni siquiera Moratinos se han llenado de besos con el mandatario libio, poca cosa hay que decir, que todos compartimos escasos amores con Gadafi. Así que sólo queda la segunda: Esperanza Aguirre. Pero claro, el anuncio de que alguien tiene un cáncer no es como para andar de bromas. Pero salvo dos pequeñas incursiones en algún otro tema que les voy a contar, no puedo hacer otra cosa que reflejarles el desmedido amor de nuestros cornetas por la presidenta madrileña. No querría malas interpretaciones con este asunto, así que, por si acaso, habrá que decir a grandes gritos y para que todo el mundo lo oiga, aunque da un poco de vergüenza, por lo obvio, que este catavenenos desea a Esperanza Aguirre una rápida y total recuperación, tanto como el mayor de sus fans, entre los que desde luego no me cuento, como ustedes bien saben. Con esa previa advertencia me van a dejar ustedes que les haga un pequeño resumen de lo que dicen hoy nuestros chicos del coro de la lideresa de hierro. Para que seamos conscientes de los singulares efluvios de cariño y admiración sin límites que corren entre Aguirre y nuestros duros comentaristas..." [continúa aquí].

Los idiotismos morales (de la clase dirigente)

Fuente | 4ojos

Carmen Iglesias, presidenta de Unidad Editorial y miembro de la Real Academia Española y de la Academia de la Historia, denunciaba ayer desde su tribuna de El Mundo lo que ella llama "los idiotismos morales": la inquietante deriva autoritaria que está ganando terreno en la clase dirigente española. Añadía que la trivialidad imperante degrada el sentido de lo público y amenaza las libertades de los ciudadanos:

"Ninguna profesión por noble que sea -decía Diderot- se libra de lo que él denominaba idiotismos morales. Una especie de mezcla de tontería, discordancia entre los principios y la conducta de buena parte de los que la ejercen, una deriva prepotente -diríamos en lenguaje de hoy- de esos profesionales para hacerse valer más de lo que merecen y para afirmar su poder y de paso, en buen número de casos, sacar beneficio personal de todo ello. Y, para colmo, '...cuanto peores son los tiempos, más se multiplican los idiotismos. Tanto vale el hombre cuanto vale el oficio y, recíprocamente, al final, tanto vale el oficio cuanto vale el hombre. Así pues, cada uno hace valer su oficio todo lo que puede'.

Cuando cada día uno abre los periódicos, en cualquier soporte, recibe la constante agresión de esos idiotismos, la gran mayoría de ellos procedentes de individuos/@s (no nos vayan a multar por la falta de la 'a', como le ha ocurrido a un empresario andaluz) pertenecientes a unas clases políticas que han perdido casi totalmente el sentido de la realidad y de la medida y se consideran no nuestros representantes democráticos, sino, en la mejor tradición autoritaria, dirigentes que juegan a 'transformar la sociedad desde el Gobierno', como manifiestan sin pudor alguno. Los grados de intervencionismo en la sociedad civil y en los ciudadanos concretos están llegando continuamente a cotas difícilmente compatibles con una democracia real, pero no parece preocupar todo lo que debiera a la mayoría de los ciudadanos -quizás no resulta fácil calibrar el deterioro después de un pasado de 40 años de dictadura y de más de 30 de una bienvenida democracia permisiva y de un bienestar material que ha minusvalorado la creciente adulteración de las prácticas democráticas. Quizá, en este momento, las mayores dificultades económicas y el futuro incierto oscurecen la gravedad de las pérdidas de libertad de expresión que sufrimos paulatinamente. Pero lamentablemente todas las pérdidas van interrelacionadas en el círculo de la desconfianza que ha generado un sistema en el que la incompetencia de dirigentes políticos, la ignorancia y la osadía de sus ingenierías sociales de todo tipo, la corrupción cada vez más generalizada y más cínicamente negada por sus responsables, destilan idiotismos esperpénticos con frecuencia desoladora, así como abiertas medidas de carácter totalitario, en un intento de controlar una realidad que no comprenden ni pueden reducir a sus deseos de control sin molestias.

Causa a veces un cierto cansancio repetir lo obvio: que no se puede descalificar de ninguna manera a los políticos en general, pues los partidos y el principio de representación forman un engranaje imprescindible en democracia; que hay de todo en la viña del Señor y felizmente tenemos hombres y mujeres políticos bien preparados y profesionales -lo que quiere decir que tienen donde volver si dejan la política y no proceden de la nomenclatura ideologizada de los partidos desde pequeñitos, como tantos otros que soportamos día a día-; que lo que resulta en extremo pernicioso para la salud democrática es que los políticos -o una buena parte de ellos- se consideren un fin y no un medio al servicio de la ciudadanía que les ha elegido. Una y otra vez hemos denunciado la deriva autoritaria que nuestros políticos de cualquier signo exteriorizan como si fuera algo normal: desde los alcaldes que escarban en la basura de los ciudadanos y multan colectivamente a una comunidad, a presuntas leyes de igualdad de trato en las que se crea otra desigualdad por criterios de nacimiento y se decide frívolamente que el acusado es quien deberá demostrar su inocencia (en lugar de que sea la acusación quien esté obligada a demostrar la culpabilidad, algo que ya desde los atenienses y las medidas respecto a los sicofantes o delatores o acusadores espontáneos quedó establecido para evitar los abusos). Se han tardado siglos, guerras y mucho sufrimiento y muerte y energías en conseguir la unidad de justicia y la presunción de inocencia para todos, pero nuestros nuevos legisladores, que no suelen saber historia ni geografía ni gramática -y lo que es peor, no les importa-, no ven ningún inconveniente en la inversión de la prueba que, en un estado de Derecho, como es sabido, solamente en casos muy especiales de derecho procesal se contempla. De paso, se procura explotar lo peor de la condición humana: el miedo, la división, la delación. Respecto a esta, llama la atención el que la denuncia moralmente obligatoria respecto a atentados y asesinatos etarras, o a cualquier acto de delincuencia que implique daño irreversible a ciudadanos concretos, se trivialice o, peor aún, se retuerza en contra de las víctimas, mientras que se incita a la delación -¡anónima!- entre civiles: fumadores y no fumadores, empleados y empresas, ciudadanos ejemplarmente medioambientales o no, colegios en donde niños y niñas se separan espontáneamente en los juegos en el recreo (obligadles a jugar juntos), multas a empresarios por no emplear un neolenguaje políticamente correcto que deciden, en la mejor tradición orwelliana y totalitaria, gentes que consideran su poder político como omnipotente para hacer que las cosas se nombren de distinta manera (recuerden que los que no tienen empleo son 'oferentes de empleo' y no parados, según la última ocurrencia en Andalucía, por ejemplo). Etc., etc. Mezclan sin criterio cosas importantes y razonables -la protección a las mujeres maltratadas y la necesidad de que éstas se atrevan a denunciarlo, por ejemplo, o la aludida necesaria denuncia del entorno etarra y/o delincuente- con trivialidades e 'idiotismos' que, por un lado, degradan totalmente el sentido de lo público y rompen las fronteras de privacidad y de libertades individuales y, por otro, se esfuerzan en la manipulación e infantilización de la población. No la persuasión y la educación cívica, sino el palo y el temor; la vuelta al patio de colegio con el agravante de que el acusica de antaño queda sobrevalorado y escuchado.

Todos los días recibimos noticias que nos sobresaltan. Incluso las que proceden de buenas intenciones acaban preocupando a la vista de la incompetencia demostrada y de auténticos desastres que originan unas decisiones que se toman muchas veces de forma improvisada, sin calcular costos y consecuencias, sin escuchar siquiera a técnicos o expertos o profesionales que advierten de sus más que probables daños. Gobiernos autonómicos que deciden expropiar pisos desocupados u obligar a su alquiler con medidas que parecen al menos discutibles, o que regulan la relación de padres con sus hijos, o que no permiten escolarizar a los niños en la lengua común del español (algo que perjudica expresamente a los menos favorecidos familiarmente y quiebra la igualdad de oportunidades), o infinidad de medidas que siguen creando -a pesar de la crisis- organismos o plataformas que aseguran para el futuro de los que las promueven continuar con las mismas gabelas aunque pierdan elecciones. Todo ello y más, con el gobierno de la nación mirando para otro lado y sin importar en muchos casos las decisiones de los tribunales de justicia, el último bastión como sabemos de los poderes democráticos. La invasión de todos los espacios de los ciudadanos es general, hasta en simples premios profesionales los políticos de turno, grandes e intermedios, intervienen directamente -incluso en algún caso se permiten borrar candidatos a un premio nacional, no vayan a ganar-; hasta en cómo hay que llamarse -el disparate sobre nombres y apellidos que, según han señalado sabios matemáticos, hará que todo el mundo acabe con los mismos apellidos, borrando así de paso el recuerdo de las raíces familiares y homogeneizando a todos: el sueño totalitario. Sólo importa el corto plazo, ganar elecciones y no les importa, sobre todo si están en el poder en ese momento, obviar en sus campañas los problemas reales, aunque luego vemos que toman decisiones en un sentido que han ocultado cuidadosamente en sus programas, o que improvisan sobre la marcha sin mayores escrúpulos.

El último asalto que se acaba de perpetrar afecta a la libertad de expresión de los medios de comunicación, ya que, bajo el paraguas de salvaguardar el pluralismo político y social, se hace exactamente lo contrario: es el poder ejecutivo el que de alguna manera se erige en juez último y establece una serie de prohibiciones respecto a publicidad electoral, o a lo que desde el poder consideran 'neutralidad informativa' o 'proporcionalidad' y otras cuestiones durante el período electoral, difusas por naturaleza y difíciles de medir, que dificulta la posibilidad de debates libres y sitúa a los posibles medios críticos en un constante filo de la navaja. El intervencionismo gubernamental no puede esperar el procedimiento judicial si hubiera lugar, sino que ataja sin problemas a través de Consejos y Comisiones la vigilancia y sanción de los Medios Audiovisuales, recordatorio de aquel Consejo Nocturno que Platón instituía como vigilante controlador y censor máximo de la ciudad para él imperfecta, cuando el sueño de la perfección de La República con el filósofo-rey omnipotente se diluye, pero no la peligrosa utopía de un Gran Hermano que sabe siempre lo que conviene a los gobernados. La hybris y el pensamiento de grupo parecen adueñarse de buen número de nuestros gobernantes. Frente a tantos idiotismos morales en el sentido de Diderot, el gran ilustrado abogaba, al menos para sobrevivir con cierta cordura, por una necesaria autodistancia y humor resistente. O quizá haya que recurrir también, como tantas veces, a la sabiduría de Montaigne: 'Nos proporcionó la Naturaleza -escribió- una amplia facultad para aislarnos y con frecuencia a ella nos llama a ello para enseñarnos que nos debemos en parte a la sociedad, pero la mejor a nosotros mismos'.

El burdel, Cercas y Espada

Arcadi Espada y Javier Cercas
Fuente | Letras Libres

El asunto del 'lupanar en Arganzuela' va camino de convertirse en el alimento más provechoso del panorama mediático español del modernísimo siglo XXI. Tras la apariencia de chisme cultureta se esconde una de las más sustanciosas lecciones periodísticas que ha deparado la profesión en los últimos tiempos. Por eso merece la pena seguir de cerca este duelo -en el que ambos contendientes esgrimen un arma tan (in)ofensiva como el teclado-; por eso me parece tan acertado el análisis que de él hace Daniel Gascón en el blog de la redacción de Letras Libres:

"Arcadi Espada y Javier Cercas mantienen desde hace años una polémica sobre la verdad periodística y literaria. En España no abunda ese tipo de controversias enriquecedoras que, cuando descienden lamentablemente de la teoría al insulto, recuerdan la frase de Woody Allen: “los intelectuales son como la Mafia: solo matan a los suyos”.

Hace unos días, Cercas escribió un artículo donde defendía a Francisco Rico, que había publicado un texto contra la ley del tabaco donde decía que no había fumado en su vida. Muchos lectores, que sabían que el filólogo es un hombre a un cigarrillo pegado, protestaron. Cercas les acusaba de no tener sentido del humor y defendía que “el periodismo es un ensayo de comprensión imaginativa del presente”, “no una mera acumulación de hechos sino una interpretación de los hechos”, y que no debemos exigir que todo lo que se cuenta en el periódico responda a la verdad de los hechos. El martes, Arcadi publicó una columna en El Mundo donde contaba que Cercas había sido detenido en una redada en un prostíbulo de Arganzuela. Algunos medios implicaban a Cercas en una trama de explotación de mujeres y Espada salía en su defensa.

Como ha explicado el propio Espada, lo que contaba la columna era falso: el periodista aplicaba los argumentos de Cercas al autor de Soldados de Salamina. Usaba con brillantez un procedimiento similar al que había empleado en un fragmento de Diarios:

'El célebre periodista español Mariano de Cavia mintió un siglo antes escribiendo un artículo donde narraba el incendio del Museo del Prado. Mucha gente lo creyó. Lo que Cavia quería, justamente, era evitar la posibilidad del incendio y convencer a las autoridades de la necesidad de mejorar la seguridad en el museo. Nunca sabremos si con ese artículo se evitó la quema del Prado y tamaña desgracia para la Humanidad. Pero sí sabemos que Alfonso Hueste-Medina, un anciano coleccionista de arte de Madrid, seguramente ya enfermo, murió de un infarto fulminante en su palacete de Serrano, seguramente después de llamar, horrorizado, a su criada y empezar a relatarle lo que contaba Cavia. No hay duda de que el Prado se quemó para él.

A la mañana siguiente

Ni Alfonso Hueste-Medina ni su historia son reales. Espero que hayan aprendido la lección'.

No creo que sea exacto decir que Espada 'ha lanzado un bulo' ni una calumnia, aunque el ejemplo que usa ha podido crearle más problemas a Cercas que otros a los que podría haber recurrido. En la disputa hay un elemento de antipatía personal, que también se ve en algunos de los que han criticado el correctivo de Espada. Pero, en todo caso, Cercas se equivocaba en su defensa de Francisco Rico. El periodista que introduce la ficción en un texto del periódico está violando su pacto con el lector. Ni siquiera tiene el mérito que supone obtener la suspensión del escepticismo, como en una novela, porque opera gracias a la credibilidad de los hechos reales y el lector asume de entrada que lo que le cuentan es cierto. Es un engaño. A diferencia del periodismo, la literatura no es verdad ni mentira, sino ficción, y sabemos que crea objetos y significados simbólicos, pero ese periodismo falaz o 'imaginativo' genera de forma fraudulenta significados simbólicos, que son muy peligrosos cuando no los identificamos como tales, y los genera, además, sobre objetos y personas de verdad. El propio Cercas, que hoy vuelve a escribir sobre el asunto, ha demostrado que entiende esa diferencia en otros textos. Su admirable libro sobre el 23-F, Anatomía de un instante, distingue claramente entre los hechos comprobados y la especulación. En términos pragmáticos, ese tipo de periodismo incumple como poco la máxima de calidad de Paul Grice. Eso perjudica a quien lo lee, al periódico y a menudo a un tercero. Y dinamita todo su discurso, porque la frontera entre realidad y ficción es el único lugar donde se cumple el principio homeopático: una sola gota de mentira contamina todo el contenido y desautoriza al emisor".

20 feb 2011

El secreto (a voces) de la prensa española


Dos noticias complementarias, leídas a lo largo de la semana en 233grados.com, (re)sitúan el presente de la prensa española. Veamos:

"España se encuentra entre los grandes países de Europa donde más porcentaje de población usa Internet para el consumo de medios de comunicación. Lo reflejan los últimos datos anuales de Eurostat, correspondientes al año 2010, recogidos en un informe elaborado por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI).

El 40% de los españoles emplea la Red para leer periódicos o revistas digitales, seis puntos por encima de la media de los veintisiete.

España se coloca así ligeramente por debajo de Reino Unido (43%) y Alemania (42%), y muy por encima de Francia (21%), Italia (24%), Portugal (29%) o Grecia (25%). Como suele se habitual en estos estudios, aparecen de nuevo en lo más alto de la tabla los países nórdicos, con Finlandia en primera posición (74%).

Casi un tercio de los españoles ve la televisión o escucha la radio a través de webs. En concreto, un 27%, un punto más que la media de la UE. De los 'grandes' del continente, sólo Reino Unido se coloca por delante de España, con un 38 por ciento.

Francia anota un 26% y Alemania un 25%. Holandeses y finlandeses dominan aquí el ránking, con el 53 y el 44%, respectivamente".

Eso, por un lado; y por otro -o por el mismo-:

"Los diarios perdieron un 4% de difusión y un 4,2% de ventas y suscripciones a lo largo de 2010, según el Observatorio de la Prensa Diaria de AEDE/Deloitte. Las ventas de diarios generalistas han caído en un 4,27% a lo largo del año pasado mientras que la difusión cayó un 4,22%. La prensa deportiva perdió un 3,22% de difusión y sus ventas bajaron un 3%.

La prensa económica ha sido la que ha sufrido mayores pérdidas. Las ventas de Expansión han caído en un 11,69%, las de Cinco Días en un 14,57% y las de El Economista en un 12,34%. El Economista y Expansión perdieron más de un 10% de difusión el año pasado, mientras que la de Cinco Días cayó en un 4,09%.

Los ingresos por publicidad descendieron a nivel global en un 3,79%. La prensa económica, una vez más, fue la más afectada con un descenso del 9,77%. Las caídas en la prensa generalista y en la deportiva fueron del 3,72% y del 5,07% respectivamente.

Entre los principales medios españoles, las caídas más importantes las protagonizaron El Correo Español (pierde un 7,65% en difusión y un 8,21% en ventas), El Periódico de Catalunya (un 6,46% y un 8,90% en ventas) y El País (un 5,55% y un 6,42% en ventas). La difusión de El Mundo descendió en un 4,71% y la de ABC en un 2,77%, mientras que sus ventas descendieron en un 6,14% y un 0,67% respectivamente. La Vanguardia, en cambio es el único que se mantiene estable y ha visto incrementada su difusión en un 0,14%, aunque sus ventas cayeron en un 1%.

As y Marca vendieron un 1,65% y un 3,19% menos respectivamente, mientras que las ventas de Sport cayeron en más de un 7% y las de Mundo Deportivo se mantuvieron estables con una bajada del 0,14%".

19 feb 2011

Espada, Cercas y el burdel


Las agarradas -negro sobre blanco, naturalmente- entre Arcadi Espada y Javier Cercas -maestros ambos para mí, cada uno en lo suyo- en torno a la delgada línea roja que separa periodismo y literatura, ficción y realidad en la narrativa (pseudo)periodística contemporánea -relatos reales me parece que lo llaman- son bien conocidas por los amantes de las letras españolas -en cualquiera de sus manifestaciones-. Sucede que esta semana la cosa ha llegado a las manos -es un decir- por culpa de una columna publicada por el primero en El Mundo el pasado día 15. El escrito ha hecho correr ya ríos de tinta -y de sangre mediática, claro- pese a su corta vida, y ha permitido a Espada llevarse el 'gato al agua' -de momento- en un duelo de (afiladas) plumas al que nadie puesto aún el 'the end'. Sirva como consuelo, entre tanto, la síntesis del asunto que publicaba antes de ayer el animador del cotarro en su diario:

"Tenía un hombre que días antes, y a propósito de una columna mía, había escrito una carta a este periódico cuyo único argumento era llamarme mentecato, haciendo uso del lenguaje recto. Y un hombre que, sobre todo, había escrito en el diario El País un artículo con una serie de proposiciones entre las que destacaba, justo al comienzo, esta frase de Hitler como paradójico (y potente) argumento de autoridad: 'Exigimos una campaña legal contra quienes propagan mentiras políticas deliberadas y las diseminan a través de la prensa'.

Luego venía su pasmoso corolario lógico: '¿Quién escribió eso? Adolf Hitler, en 1920. ¿Qué significa eso? Significa, al menos, que hay que desconfiar de los cruzados contra el embuste, porque el énfasis en la verdad delata casi siempre al mentiroso'.

Y luego: 'El mejor lugar donde asediar la verdad factual del presente es el periódico. ¿Quiere esto decir que hay que exigir que todo lo que se cuenta en el periódico responde a la verdad de los hechos? A mi juicio, no'.

Y luego: 'Se dirá que todo esto atañe solo a una parte del periódico, a esas secciones donde, como en las columnas o en los artículos de opinión, son admisibles ciertas licencias, y no al resto, donde lo que debe imperar es la verdad factual; es cierto, pero añado una reflexión a esa certeza. Si aceptamos que la historia es, como dice Raymond Carr, un ensayo de comprensión imaginativa del pasado, quizá debamos aceptar también que el periodismo es un ensayo de comprensión imaginativa del presente. La palabra clave es imaginativa'.

Y luego. Y luego.

Eran sus absurdas excrecencias de siempre. Pensé que merecía una lección y que iba a dársela. La lección consistiría en aplicar sus premisas a un caso concreto. A una ficción concreta. Me iba a tomar con él alguna licencia, como tan graciosamente las llama. Era inevitable que sufriera alguna molestia, que en cualquier caso sería ligera y breve. Mucho más ligera, en cualquier caso, que las que habían sufrido en su mismo periódico algunas de las víctimas de sus modelos. Las de Juan José Millás, el primero. Y no, desde luego, por lo que se refiere a sus cuentos industriales tipo, para seguir a Cercas en su paráfrasis, 'abre la nevera y se encuentra dentro a su madre enana, con un cubata de Bacardí en una mano y un porro en la otra'. Nada de eso. Algo aún más aéreo. Cuando observando una foto de Rajoy con amigos Millás sentenciaba que la distancia de seguridad que guardaban se debía probablemente a la halitosis. Un cálido ejemplo de ficción con nombres propios. (El País Semanal, 31 de agosto de 2008) O cuando su maestro, Francisco Rico Manrique, se instalaba en el ambigú y en la posdata de un suelto sobre el fumar declaraba que no había fumado nunca un pitillo (El País, 11 de enero de 2011) mintiendo sobre su condición largamente nicotina para que al menos uno de sus argumentos sobreviviera. (Sin embargo, lo mejor de Rico sucedió a los pocos días cuando preguntado por la Defensora del Lector sacó el pitillo Rimbaud, le pidió fuego a la sorprendida e hizo la primera voluta: 'J’est un autre'. Lástima que luego cayera en una impropia 'nota de color', aunque algo de vulgaridad le va bien al talento). O qué decir, en fin, de uno de sus héroes antepasados, el fotógrafo Javier Bauluz, cuando adjudicó toda la indiferencia de Occidente ante la desdicha a una inerme pareja de bañistas cazada en la cercanía -trucada- de un cadáver.

En todos esos casos, y en decenas que podían añadirse, esas ficciones, al igual que la mía, fueron creídas por mucha gente. Y habían causado daños. A Rajoy. A su mujer, porque la halitosis, incluso imaginaria, es uno de los motivos femeninos más aducidos para evitar las relaciones sexuales. A los lectores de Francisco Rico, de cuya confianza había abusado el académico. Y, desde luego, también a la pareja de bañistas estigmatizada por el fotógrafo Bauluz a causa de su falsa, pero manifiesta, falta de piedad. Por lo tanto me preocupaban las molestias que pudiera causarle a Cercas. Aunque menos, francamente, que las que yo mismo iba a causarme. Para empezar, iba a hacer de Cercas. Iba a seguir sus consejos y a fabricar una verdad moral a partir de una mentira fáctica, como con tanta insistencia, y sin quitarme un ojo de encima durante todas las horas de todos estos años, había tratado de inculcarme. La fabricación sólo podía hacerse en las páginas de un periódico. Sólo en el periódico se puede mentir. Que Ana Karenina se tire al tren no es mentira ni verdad. Que Javier Cercas estuviese en un lupanar, de Arganzuela, la madrugada del domingo es mentira y de la buena. Sabía, ciertamente, que yo no iba a salir sin daños del empeño. El primero es la seguridad de que iban a llamarme, y con toda razón, Cercas. Inmediatamente después, la arremetida del populacho cibernético, cuyo nivel de instrucción es ya inversamente proporcional a su capacidad de publicación. Luego había también el peligro de que me gustara. Y one more thing. Un peligro con el que yo entonces no contaba, que un lector muy sutil de mi blog describía en un comentario y que al cabo ha sido para mí el daño mayor, aunque instructivo.

Hay que dar un rodeo para explicarlo. Mi columna quería reproducir de Cercas hasta su enrollada untuosidad. Cuando releo esta frase que yo habré escrito, y ya para siempre: 'Sobre todo, porque el caso no refleja más que nuestra identidad de inofensivos soldados, al fin y al cabo sólo interesados en las maniobras de la retórica, el estilo y la verdad' me da un repeluco y hasta he de ir corriendo a lavarme. Pero es que toda la columna es una muestra elemental, casi grosera, del abrazo del oso. Algo muy de Cercas: sólo cabe leer la flatulenta crónica que dedicó en El País Semanal (8 de marzo de 2009) a nuestro casual y educado encuentro en un aeropuerto. La inexorable inmoralidad del abrazo del oso la explica bien este párrafo de la revista de prensa de Libertad Digital (15 de febrero): 'Pero la columna más informativa del día es la de Arcadi Espada en El Mundo, que le echa una mano al cuello a Javier Cercas. ¿Se habían enterado de que al columnista de El País le detuvieron el otro día en una redada contra la 'explotación sexual' en un burdel de Arganzuela? Pues ya lo saben. Le pusieron enseguida en libertad, que conste. 'No es ni lógico ni justo ni tolerable que su nombre fuera citado al día siguiente en uno de esos siniestros programas televisivos que se llevan el gato del periodismo al agua, pero sólo para escaldarlo', se indigna Espada. Y le envía un 'fraternal abrazo a la víctima Cercas'. Otro desde aquí, Javier, y dale las gracias a Arcadi. Si no es por su publicidad a lo mejor nunca nos habríamos enterado'. Leyendo esto, y la infinidad de comentarios posteriores, supe que había muchas personas que me creían capaces de escribir un texto así. Es decir, un texto que con la excusa de la solidaridad y la mano tendida fuera capaz de dar eco múltiple a la vida privada de Cercas. Estimable lección: muchos más lectores de los que creía piensan que soy capaz de una villanía semejante. Está bien saberlo.

En la información que publicaba ayer el diario El País (donde por cierto había un suelto de Lluís Bassets, su director adjunto, del que me ocuparé con atento detalle en 'Un lupanar en Arganzuela', blog) Cercas considera que yo le he calumniado. Ojalá sea una muestra, aunque oblicua, de que la edad pueril ha terminado y que el propósito moral de mi columna ha empezado a hacer efecto. Pero la precisión aún no es su fuerte. Yo no le he acusado falsamente de ningún delito. Como máximo le he llamado (¡pero falsamente!) 'putero'. Y creo que ni siquiera. 'Cercas, que eres más puta que las gallinas', eso es más bien lo que le llevo llamándole desde hace tiempo, aunque sin utilizar el recto. Poner a alguien en un burdel no es un delito. ¡Ah, tiempos en los que hay que abrirse paso a través de los grititos! El propio Cercas ha dado alegre publicidad a una de sus visitas. 'Hijos de la chingada, denle todos la bienvenida a Javier Cercas, que recién aterriza en Tijuana. Pinche güey: qué pronto encontró Las Adelitas'. Entonces las prostitutas y los asesinos y los narcos de Las Adelitas me dan la bienvenida al paraíso con un grito unánime, y mientras me siento de golpe el hombre más honrado de la tierra, consciente de que por fin he llegado al sitio donde siempre había querido estar, porque siempre lo había buscado sin saber que estaba buscándolo, pienso que Tijuana es una playa tan infinitamente triste como una herida (...)', escribía un apasionado Cercas después de haber estado en el burdel Las Adelitas, de Tijuana (El País Semanal 17 de agosto de 2003). A ver si el problema va a ser Arganzuela.

En las mismas declaraciones Cercas insinúa que irá al juez. Deduzco que a lloriquear como un pobre faction lo que no supo ganar en la fiction. Oh, dios santo, si fuera al juez...! Y, oh dios, si ganara... ¡Y la jurisprudencia que crearía! Mi amigo Mercutio lo decía muy finamente donde Jabois. Haga lo que haga, jaque mate. Yo soy de dominó y lo veo más bien como un seis doble ahorcado. En cualquier caso siempre será mejor el juez. Porque la alternativa que expresa con su pompa en El País es nada más y nada menos que la del 'pronunciamiento público'. Y lo que hace después con los pronunciamientos: la anatomía del instante. Para temblar.

Bien. Lo he hecho. Crucé la raya y he vuelto. Es un lugar fácil y da un poco de asco. Como un burdel. Sólo ahora comprendo de verdad los nervios permanentes de Cercas. El peso que lleva. Mal oficio".

De quitarse el sombrero ¿convendrás conmigo?

16 feb 2011

30 años de ARte COntemporáneo

Fuente | rtve.es

Entre hoy -para los profesionales- y mañana -para el resto del públicos- se abren las puertas de ARCO, la feria internacional de arte más influyente de nuestro país, que en 2011 cumple treinta años. Antonio Lucas la presentaba así El Mundo:

"Para algunos, la 30º edición de ArcoMadrid 2011 [...] es considerada la edición del miedo. Para otros la de la oportunidad. Lo que si está claro es que la feria apunta a una firme voluntad de cambio, con el proposito de encontrar el modelo más adecuado a la situación y que sea sostenible para lo que pueda suceder en los próximos años.

El encargado de dirigir la cita, por primera vez, es Carlos Urroz que ya ha marcado su propio territorio: en esta edición hay menos galerías -197 que representan a 21 países- así como una apuesta por las nuevas generaciones, tanto de artistas y galeristas, que toman una presencia más definida, como de compradores. Muestra de ello son los espacios 'Opening' (que incluye a 19 jóvenes galerías europeas) y 'First Collector' (que busca atraer a nuevos amantes del arte contemporáneo).

Juana de Aizpuru fundó esta cita internacional hace 30 años. Y aunque el dinero no galopa por sus anchos pasillos como hace un lustro, a la galerista no le sorprende que Arco haya llegado a cumplir 30 ediciones. 'Estaba convencida de que sería un éxito rotundo. Se trataba de abrir una ventana al exterior para nuestros creadores y de propiciar un coleccionismo español que no existía. Y ahora, con Carlos Urroz, la Feria se reiventará', afirma. Un sentimiento compartido por muchos.

Una feria que, no podía ser menos, se ha adaptado a los nuevos tiempos. En esta edición, Arco ofrece la posibilidad de obtener aplicaciones gratuitas para iPhone, Blackberry, iPad... 'Facebook también se ha convertido para muchos de nosotros en un espacio de intercambio de ideas y de apertura de mercado', apunta Nacho Ruiz, de la joven T20.

Clásicos y emergentes conviven en esta edición, pero las grandes firmas de siempre han ido cediendo su sitio. Tàpies figura de un modo más cauto. Chillida también se diluye. Y destacan pintores alemanes como Forgg o Alex Katz, repartidos en varios stands. Y se vuelve a insitir en algunos clásicos del pop, como Roy Lichenstein".

Lección de manipulación periodística

Fuente | Escolar.net

En el blog de Nacho Escolar se puede tomar una (gratuita) lección de manipulación periodística, gentileza de El Mundo:

"En el suplemento Crónica, este domingo en El Mundo. Titular: 'Nos guiamos por lo que dice ETA'. Visto el entrecomillado de Rufi Etxeberría, cualquiera diría que el diario de Pedro J. ha conseguido la confesión ansiada por boca de la propia izquierda abertzale, que admite abiertamente que son un mero apéndice de la banda terrorista. ¿Seguro? El sentido cambia radicalmente cuando se entra en el detalle de una entrevista muy (pero que muy) reportajeada.

-¿Usted habla regularmente con gente de ETA?
-No, no (se ríe). Mis relaciones las tengo con gente de mi formación política.
-¿Y ellos mantienen una interlocución con la banda? 
-No, eso no existe...
-Eso es como decir que el Sinn Fein no hablaba con el IRA...
-No sé, no he tenido la ocasión de preguntarles.
-Si no está en contacto con ellos, ¿cómo sabe que esta vez van en serio?
-Porque lo han dicho públicamente.
-Lo han dicho muchas veces y luego han roto sus treguas.
-Pero nos guiamos por lo que han dicho. Y nunca lo han dicho como esta vez.
-La vez pasada tampoco lo dijeron como la vez anterior... Y también creían que era la definitiva...
-Nos guiamos por lo que dice ETA o por lo que puede decir Benedicto XVI. Si ETA dice lo que dice, nos guiamos por eso. Si luego no cumple, tendríamos que entrar en otras valoraciones que ya tenemos adoptadas y son públicas. No nos inventamos nada, solamente hacemos una lectura de lo que dice ETA".

8 feb 2011

Miedo al 'Lector mal-herido'

Fuente | El Mundo

Desde hace algunos días, cuando uno accede al blog de crítica literaria 'Lector mal-herido', se topa con esta (ridícula) advertencia: "Algunos lectores de este blog se han puesto en contacto con Google porque consideran que el contenido del mismo es dudoso. Generalmente Google no revisa ni aprueba el contenido de este, ni de ningún otro blog. Para obtener más información relativa a las políticas de contenido, visita las Condiciones del servicio de Blogger".

Luis Alemany -hermano de mi compañera de estudios universitarios Rosina- lo cuenta en El Mundo, en diálogo con el popular bloguero afectado, el escritor Alberto Olmos: "Éste es el 'manto' que Google ha impuesto sobre el blog literario 'Lector mal-herido' para que no se vean tanto sus excesos. Si el usuario que intenta entrar en la página se da por enterado de que los textos de Juan Mal-herido llevan dos rombos y lo acepta, puede entrar en el blog. Si no, Google (el propietario del portal de blogs Blogger) les ahorrará las palabrotas y las fotos más o menos artísticas de chicas desnudas que Mal-herido emplea en su 'web'.

'Ya ves. Me molesta estéticamente, ese pórtico tan feo a mi blog. Lógicamente, las visitas van a bajar, pero también es verdad que los lectores habituales simplemente pincharán. Deseo continuar y listo', explicaba esta mañana el crítico. 'Aunque yo no había visto nunca esto, parece que no es raro que haya blogs de Blogger con este tipo de aviso previo. En realidad Google/Blogger no es culpable, sino, como cuentan ellos en algún lado de sus condiciones de uso, 'tons of people flagging it'. Vamos, que o varias personas se han dedicado a reportarme durante, no sé, 100 días, o 100 personas me han reportado durante un par de semanas. O miles. No sé cuántos son 'tons'.

El pasado mes de octubre, Mal-herido explicó en estas mismas pantallas que su blog 'va de chicas desnudas, autores literarios apaleados y comentarios sexuales y políticos muy subiditos de tono' en cierto sentido. Y, en cierto otro, 'de impugnar la aburrida, tendenciosa, inútil y baratísima dictadura de lo políticamente correcto, que ha conseguido, mediante la congelación de la libertad de expresión, que nada cambie ni pueda cambiar'. 'Dejo fluir prejuicios y tópicos y manías y fobias gratuitas con total naturalidad. De eso va este blog'.

Entonces, Mal-herido acababa de recopilar un puñado de sus entradas en un libro, Vida y opiniones de Juan Mal-herido".

Un libro, dicho sea de paso, delicioso, como el contenido -no tanto el continente- del blog castigador de las letras universales y particulares -sobre todo estas últimas-. No te lo pierdas: viene a ser como la telebasura pero con gafas de pasta. ¿Me entiendes?

Fuente | Melusina

Propaganda electoral

Fuente | kiosko.net

5 feb 2011

Lenguaje (políticamente) incorrecto

Fuente | El Mundo

Lo cuenta hoy toda la prensa diestra -la progresista calla, indecente-, pero me quedo con la manera de verlo de Santiago González en El Mundo:

"Allá al filo de los años 70, el que fue gran periodista Luis Carandell mantenía una sección semanal en el revista 'Triunfo'. 'Celtiberia Show' se llamaba y era una explicación práctica de por qué España cumplía cabalmente el reclamo que el ministro de Información y Turismo entre los años 1962 y 1969, Manuel Fraga Iribarne había acuñado para el exterior: 'Spain is different'.

Cuarenta años después, la cosa sigue siendo más o menos lo mismo. Algunas veces, la actualidad nos sorprende con una de esas noticias que nos hacen recordar a los que ya vamos teniendo una edad como para acordarnos de la España anterior a Zapatero: '¡Qué gran página habría escrito Carandell con este asunto!'.

El asunto esta vez es que Aurora Cedenilla, subdirectora general de Formación para la Seguridad Vial, alta carga provincial del Ministerio del Interior, viene felicitando el Año Nuevo, que no la Navidad, a sus subordinados con mensajes como el que se reproduce en la imagen y en el que ella misma da cuenta de sus éxitos anteriores. Un subordinado suyo, Manuel Esteban, jefe provincial de Tráfico, que lleva en su cargo 30 años (desde los tiempos de Adolfo Suárez, un facha) le ha enviado la respuesta siguiente:

'Estimada Aurora: La semana pasada recibimos tu 'singular' felicitación de Año Nuevo. (A mí, personalmente me gusta más la Navidad).

Después de leer tu felicitación no pude por menos de sentir una sensación de rechazo, incluso pensé en contestarte con una grosería similar, pero lo dejé reposar para hacerlo más serenamente.

Llevo más de 30 años de Jefe Provincial, no en vano soy el decano de los mismos, y por supuesto estaba en el 2005, cuando iniciaste tu primera singular 'misiva navideña', que por aquello de la rima, del dicho popular, etc. todos la recibimos como una atrevida y particular manera de expresión tuya.

El año pasado volviste a tu singular modo de comunicación y remachaste la anterior 'otra vez'.

Finalmente este año, después de recordar tus gracietas para los que no las hubieran leído anteriormente, vuelves a las andadas y nos invitas a succiones imposibles. Sencillamente es una horterada y una expresión de muy mal gusto, que en el mejor de los casos deberías reservar para tus círculos íntimos, pero no para el colectivo de compañeros, miembros de un organismo al que queremos y del que, como representantes de los diversos ámbitos, no nos gusta chupar nada, salvo un chupachups.

No sé lo que pensarán los demás, pero creo que la mayoría coincidirá conmigo, al menos por comentarios oídos en otras ocasiones, por ello les traslado también mi contestación. Por cierto, compañeros, ¿os imagináis a vosotros utilizando este estilo de expresiones en vuestras felicitaciones? ¿Cuál hubiera sido la respuesta de nuestras compañeras?

Afectuosamente, a pesar de todo y sin rencor.

Manolo'.

A Manuel Esteban Figuero, treinta años de jefe provincial de Tráfico y a dos meses de su jubilación, esta respuesta le ha costado su traslado a la fotocopiadora, no hay que decir más. La noticia ha sido publicada por El Mundo, ABC y La Razón. Es de esperar que El País la repesque en su edición de mañana. ¿Recuerdan ustedes al alcalde de Valladolid y sus groseras sugerencias acerca de los 'morritos' de la ministra de Sanidad? Todos los periódicos se hicieron eco del asunto y afearon a León de la Riva sus zafias insinuaciones. No tanto como El País, claro. (Hagan el favor de pinchar el link precedente).

León de la Riva no alcanzó el nivel de explicitud de nuestra heroína de hoy. ¿Será posible que esta señora permanezca en su cargo más allá del lunes? ¿Será posible que Rubalcaba no haga destituir de manera fulminante a la subdirectora general? ¿Tendrá algo que decir sobre esto el par Pajín-Aído del feminismo gobernante? La respuesta no es segura. Si lo enfocan ustedes con simpleza, esta subdirectora general degrada la imagen de la mujer al frente de un cargo público, si bien deberíamos tener en cuenta que una mujer capaz de decir: 'por el culo te la hinco' o 'chúpame un huevo' supone el triunfo absoluto de la igualdad de género, aunque no sé yo si estamos en la aurora (dicho sea sin la menor intención) de una nueva feminidad.

Jaculatoria laica: 'Estaría bueno que la ministra no pueda nombrar a quien le salga de los cojones' (Leire Pajín, ministra de Igualdad y Otros Conceptos)".