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27 feb 2011

Lo peorcito del cine de 2010


"Los Razzies, considerados los 'anti-Oscar' de la industria, se cebaron hoy con 'The Last Airbender', [...]. Según reveló la fundación Golden Raspberry Award, que entrega los temidos Razzies, 'The Last Airbender' se hizo con las estatuillas (unas frambuesas doradas cuyo valor es inferior a cinco dólares) a la peor película, peor director, peor guión, peor actor de reparto (Jackson Rathbone, que también se lo llevó por 'Twilight Saga: Eclipse') y peor uso del 3D.

La otra gran perjudicada de la velada fue 'Sex and the City 2', que se llevó el galardón de peor actriz (destinado a todo su reparto femenino, formado por Sarah Jessica Parker, Kim Cattrall, Kristin Davis y Cynthia Nixon), peor secuela y peor reparto.

El título de peor actor fue a parar a Ashton Kutcher, por 'Killers' y 'Valentine's Day', mientras que como peor actriz se coronó Jessica Alba, gracias a 'The Killer Inside Me', 'Little Fockers', 'Machete' y 'Valentine's Day'.

La satírica ceremonia, celebrada como es tradición la noche previa a los Oscar, tuvo lugar en el Teatro Barnsdall Gallery, en Hollywood.

Los Razzie -palabra que se puede traducir como pedorreta- se crearon en 1980 como el antídoto al glamour que impone Hollywood anualmente gracias a los premios de la Academia" (EFE).

24 feb 2011

Un deseado 'tranvía'

Fuente | rtve.es

Todavía puede verse en el Teatro Español de Madrid -tranquilo, tienes hasta el 10 de abril- uno de los acontecimientos teatrales de la temporada: 'Un tranvía llamado deseo'; un título que se basta y se sobra para generar expectación, pues su argumento está instalado desde hace décadas en el imaginario (cinematográfico) colectivo. Pero esta nueva versión llega cargada de alicientes, que pasa a valorar Javier Vallejo (El País):

"Para la mayoría, 'Un tranvía llamado deseo' es esa película de Kazan donde el brutal Stanley Kowalski interpretado por un Marlon Brando desbordante se fajaba en lucha desigual con la temperamentalmente frágil Blanche DuBois de Vivien Leigh. Kowalski y DuBois personifican el enfrentamiento entre el estadounidense nuevo, hijo de emigrantes, brutalmente hecho a sí mismo y los últimos vestigios de una aristocracia terrateniente sureña en vías de extinción. Con Blanche, desaparecen del mapa norteamericano el viejo orden, el deseo disfrazado de cortesía, el gusto por la cultura europeizante y un lenguaje trufado de circunloquios insufribles y de citas superfluas.

Es significativo que Kazan conservara en el filme el reparto entero de la producción original de Broadway (dirigida por él mismo), salvo a la actriz protagonista: Laurence Olivier le convenció para que fuera a ver a Leigh, su esposa, en el montaje londinense, y de allí se la trajo. Interpretada por una británica rodeada de norteamericanos, la Blanche marcescente pero atractiva de Leigh simboliza la decadencia de la vieja Europa recién autodestruida durante la II Guerra Mundial.

En la versión actual demoledora, desprovista de sentimentalismo, que Frank Castorf, director de la Volksbühne berlinesa, hizo nueve años atrás, Kowalski era un ex sindicalista de Solidaridad, nostálgico de sus luchas junto a Lech Walesa, y Blanche, una exuberante Marilyn Monroe crepuscular, capaz de fajarse con su antagonista de tú a tú. Al final del combate, cuando parecía que nada más podía pasar, la boca del escenario se elevaba por sorpresa, los restos de una vajilla hecha añicos rodaban estrepitosamente pendiente abajo, y ambos protagonistas, más la bellísima Stella, Mitch y una Eunice mulata, remontaban la pendiente hasta quedar los cinco al borde del abismo, 12 metros sobre las cabezas del público.

El montaje que acaba de estrenar Mario Gas en el Teatro Español es fiel a la época, el espíritu y el ambiente de la obra original e incluso a la imagen que de ella transmite la película, aunque devuelve a Blance DuBois al centro del drama, de donde la desplaza en el cine la interpretación torrencial de Brando: lo fundamental aquí es su intento desesperado de agarrarse al estribo del tranvía de la vida, y su cuesta abajo cuando se cierran las manos que le tendían su hermana Stella, vencida por el poderoso vínculo animal que le une a Kowalski, y Mitch, novio incipiente en cuya medrosa voluntad el veneno de la difamación produce rápido un efecto letal.

Apoyado en una eficaz escenografía de Juan Sanz y Miguel Ángel Coso, Mario Gas planea el canto del cisne de Blanche con un hiperrealismo menos minucioso y trabajado que el de sus memorables puestas en escena de 'Franky y Johnny' en el claro de luna y de 'La reina de belleza' de Lenanne. Vicky Peña, actriz tantas veces celebrada, da, por edad, una Blanche muy diferente de las varias que tenemos en la memoria, incluidas las recientes de Cate Blanchett y Rachel Weisz. Esta Blanche, instalada ya en la madurez, parece estar mandando sus naves al combate a la desesperada, con un nivel inicial de afectada coquetería que anticipa el fatal desenlace. Cuando se encandila con el joven vendedor de suscripciones parece reprimirse no tanto por miedo a ir demasiado lejos como por ser consciente de lo difícil que le sería.

Lo mejor de la primera parte es la escena íntima entre Mitch (un convincente Àlex Casanovas) y la protagonista, que abandona su impostura asumida: aquí Peña puede por fin explotar su veta dramática más sincera. El clímax de la segunda parte llega con el cara a cara definitivo entre Blanche, ahora gata sin tejado, y un Kowalski portuario interpretado con naturalidad de chico de barrio por Roberto Álamo, bajo una luz racheada veermeriana obra de Juan Gómez Cornejo. La difícil escena final mantiene la tensión cenital precedente. Ariadna Gil es una Stella con encanto, falta de punta dramática.

Quizás a un proyecto comercial hecho con sentido artístico, como éste, no quepa pedirle una lectura del texto más personal, pero sí una definición de producción y dramática más afinadas. El público de una función de a diario lo aplaudió todo y ovacionó a Vicky Peña".

Fuente | YouTube Juanjo Seoane / EFE

17 feb 2011

Santamaria: más estrellas (Michelín) que en el cielo


El fogón de uno de los más grandes chefs de la Historia de la cocina mundial se apaga para siempre. Santi Santamaria deja (un poco) huérfano al universo culinario (mucho) antes de lo debido. Quedan sus restaurantes: más estrellas (Michelín) que en el cielo. Y queda la literatura: por ejemplo, Pau Arenós, en El Periódico de Catalunya:

"La muerte viste de épica y belleza una vida. La cocina de Santamaria y el lugar del cocinero en el mundo quedan ligados a la súbita desaparición. El análisis, contaminado por lo luctuoso. Una muerte a los 53 años es de lamentar. Mujer, hijos, amigos, los equipos, ya desamparados: hay que escribir con respeto por ellos, por el dolor. Contener las palabras sobre alguien que se desbordó muchas veces.

Llaman de la revista norteamericana Time para preguntar ¿qué ha representado Santi Santamaria para la cocina española?

Para la creativa, para la vanguardista, para la tecnoemocional, poca cosa. Fue beligerante contra los paladines de esa tendencia, encabezada por Ferran Adrià: escribió aquel manifiesto titulado La cocina al desnudo. Fueron días de desesperación. No entendían los chefs cómo alguien de los suyos les buscaba la ruina. Entre las llamadas cruzadas de anoche, un cocinero reputado recordaba que las hemerotecas e internet son el invernadero en el que se conservan frescas las frases con pinchos y otras, las que soltó en Madrid Fusión en el 2007 ('sin una buena defecación no hay gran cocina') o las del blog. En la primavera del 2008 hubo riesgo de descrédito internacional, de deserciones en los restaurantes de los turistas, temerosos de un envenenamiento por aditivos. Oh, paradoja, la controversia acrecentó el prestigio de Santamaria en el extranjero. Les hacía gracia a los periodistas, sobre todo a los franceses e italianos, que el matador hubiese vuelto la espada, o el cuchillo, contra la cuadrilla. ¿Por qué aquel libro? El de Sant Celoni buscaba su espacio. Ser, estar.

Para la cocina clásica y sus representaciones, Santi es un personaje fundamental, diestro en su arte: la gestión de la sala, el repertorio palaciego, el 'terroir' vestido de lujo, el chef como gurmet, un registro post 'nouvelle cuisine' punteado por los productos del territorio y otros ajenos, suntuarios. Y supo ver el talento de los jóvenes chefs.

La muerte es una goma de borrar. La muerte es también un velo. Los ojos tapados y la boca abierta para los elogios. Todo ha sido olvidado. Pronto alguien organizará un premio en su honor".

Fuente | YouTube EFE / Europa Press

16 feb 2011

Los medios (y los lados)

Fuente | J. R. Mora

Recoge 233grados.com, vía EFE, los datos de un (revelador) estudio acerca de la profesión periodística, que constata que la crisis (económica) no supone el principal lastre para el universo mediático; muy por el contrario, es la crisis de valores la que amenaza el futuro de un ejercicio que cada vez se halla más al borde del abismo:

"El 30,7 por ciento de los periodistas españoles reconoce compartir el posicionamiento ideológico de los medios en los que trabajan, según una encuesta que sondeó la opinión de un millar de profesionales en 2010. El dato ha sido revelado por Pedro Farias, profesor de la Universidad de Málaga y director del Informe Nacional de la Profesión Periodística [...].

En su intervención, Farias ha sostenido que la 'percepción de politización de los medios' ha experimentado un repunte en el último año entre los propios profesionales, 'confirmándose un año más' su 'tendencia' a posicionarse ideológicamente 'como elemento de captación de audiencias'.

El profesor advierte de que los medios 'han continuado con sus políticas de reducción de plantillas para hacer frente a la crisis', lo que provoca que las redacciones se hayan visto 'menguadas' de un personal que 'tiene que hacer frente' a las 'exigencias diarias' de la profesión 'con menos recursos'. El informe constata que más del 66 por ciento de los periodistas encuestados reconoce que la crisis ha supuesto una merma de sus salarios, mientras que una cuarta parte perdió su puesto de trabajo en el transcurso del último año.

En este sentido, los periodistas advierten de que la crisis económica viene siendo utilizada por las empresas 'de manera oportunista' para 'reducir costes y sanear malas gestiones previas'.

La irrupción de Internet favorece además 'un nuevo escenario' caracterizado por unas audiencias cada vez 'menos masivas y más segmentadas', donde 'la credibilidad y la profesionalidad deberían ser los elementos de fortaleza y referencia para los medios y sus profesionales'.

Además, el 98,5 por ciento de los encuestados comparte la idea de que la precariedad laboral es una disfunción generalizada de la profesión, extremo del que culpan 'a las estrategias para reducir costes, a la devaluación del trabajo de periodista y al exceso de mano de obra' como consecuencia del elevado número de recién licenciados. A pesar de ello, el 72,9 por ciento de los encuestados no cambiaría de profesión".

Fuente | J. R. Mora

Por fin: ¡pasaron los Goya!

Fuente | YouTube EFE

Oti Rodríguez Marchante, crítico de cine de ABC, enviaba ayer esta crónica de la gala de los Goya desde Berlín, retrato agridulce del presente del cine español:

"Como tantos otros años, lo mejor de esta última ceremonia de entrega de los Premios Goya es que ya pasó. Y pasó lo que tenía que pasar: que estuvieron todos (casi), que habló el presidente con voz de ex presidente, que ganó el que tenía que ganar y perdieron los que tenían que perder, que la gala se alargó y se espesó tanto que al final de la velada, en el momento de los grandes premios, no había ni tiempo ni ganas para prestarles más que los despojos y saldos de nuestra atención... Así son los Goya y, en general, la vida: solemos embobarnos en lo accesorio y cuando llega lo sustancial no hay modo de estar bien despierto. Algunas frases del discurso de Álex de la Iglesia, algún chiste de Buenafuente o de Santiago Segura, la genuina sencillez del ganador, Agustí Villaronga, la alegría a veces tan aparentemente dolorosa y descontrolada de algunos premiados, sus padecimientos en la palestra y su letanía de gracias y cariños... En fin, nunca queda gran cosa de esta ceremonia para el que sólo mira.

Los Goya de este año, como es tradición en ellos, venían precedidos por una sorprendente sensación de asedio: el cine es una plaza tranquila y creativa, pero un ejército gigantesco y beligerante la ha rodeado y mantiene allí cercados y amenazados a todos sus habitantes. Al enemigo de la plaza del cine siempre puede uno imaginárselo bestial, demoníaco, cruel..., y puede esconderse tras el nombre de 'mercado', 'taquilla', 'imperialismo', 'guerra ilegal', 'ley fulana o ley mengana', 'piratería' y en esta última edición se le ha llamado incluso 'internet', lo que ha producido alguna que otra fisura, pequeña, en lo macizo e impenetrable de la plaza. Aunque se situaran en lugares y planos estratégicos los rostros de ministras tensas para tapar cualquier intento de fuga por esas fisuras... El gesto de Leire Pajín al discurso de Álex de la Iglesia era como para irse santiguando..., 'madre del amor hermoso'.

Y tal es la sensación de grupo asediado que provocan tradicionalmente en las fechas coincidentes con estos premios, que no es difícil ver a todos nuestros grandes nombres del cine durante la velada como algo homogéneo, autómata, movido por la misma palanca y hacia el mismo objetivo o lugar. Y si tiene uno ganas de fantasear puede considerar que en vez de una ceremonia, lo que está viendo es una sesión; una sesión, por ejemplo, de un grupo de autoayuda o, mejor aún, una reunión de Alcohólicos Anónimos, a la que se acude (y lo digo por lo visto en las películas o leído en algún libro como ese estupendo titulado 'Vino torcido') con un problemón, un idea fija, un protocolo y un objetivo común y en las que uno se dirige a los demás, les cuenta sus tensiones, sus esfuerzos y luego, entre lágrimas, agradece la dedicación y el trabajo que hacen por él un montón de personas cercanas y queridas... Que pase el siguiente...

Llegados a este punto, creo que para la próxima sesión o reunión de los Premios Goya deberían incorporar ese bálsamo para la voluntad que se aplica al comienzo de esas reuniones de Alcohólicos Anónimos y que dice del siguiente modo: Señor, concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que sí puedo, y la sabiduría para reconocer la diferencia. Y ya con el bálsamo untado, incluso podrían elegir una comisión para que pusiera manos a la obra y no hubiera equívocos en las concesiones y cada cualidad se correspondiera con su verbo oportuno; es decir, no ser tan sabio, tan sabio que se quiera cambiar lo que es ya inalterable, como ponerle puertas al campo, o a internet, que es más grande y verde; ni puertas, ni mucho menos barrotes... Hay que cambiar lo que sí se pueda cambiar, y en un párrafo del alegato de Álex de la Iglesia daba la impresión de que a este hombre (que iba a perder durante la ceremonia, además, prácticamente a todo lo que jugaba) el Señor le había concedido al menos serenidad, valor y sabiduría. Dijo, entre otras cosas:

'Sólo ganaremos al futuro si somos nosotros los que cambiamos, los que innovamos, adelantándonos con propuestas imaginativas, creativas, aportando un nuevo modelo de mercado que tenga en cuenta a todos los implicados: autores, productores, distribuidores, exhibidores, páginas web, servidores, y usuarios. Se necesita una crisis, un cambio, para poder avanzar hacia una nueva manera de entender el negocio del cine'.

Demasiados verbos para una sola recomendación: innovar, proponer, cambiar, avanzar, entender... Lo complicado que resulta entender (casi descifrar) la relación apasionada y lujuriosa entre el público, el cine, la cultura y la Red se podía leer el otro día en unas líneas de un magnífico artículo de Amador Fernández-Savater, cuando, sorprendido por el desconocimiento total del asunto de sus contertulios (todos presentes en la ceremonia, empezando por la ministra Sinde), asegura que 'la idea que tratan de imponernos los estereotipos es la siguiente: si yo me atocino la tarde del domingo con mi novia en el cine viendo una peli cualquiera, estoy valorando la cultura porque pago por ella. Y si me paso dos semanas traduciendo y subtitulando mi serie preferida para compartirla en la Red, no soy más que un despreciable consumidor parásito que está hundiendo la cultura'... No es un lenguaje distinto; ni siquiera es un idioma distinto..., es otra cultura, es otro mundo, otro universo, pero es en él donde tendremos que vivir.

Y mientras el mundo del cine encuentra su modo de cambiar y una nueva manera de entender su relación con el público, la ceremonia de los Premios Goya ni se inmuta: se 'baja' o se 'descarga' a sí misma cada año como si se hubiera mantenido en un recipiente digital 'al vacío'... Buenafuente cambia de gafas (o las gafas cambian de Buenafuente), Santiago Segura cambia de chiste (siempre bueno), Bardem cambia de Goya (o Goya cambia de Bardem) y la Academia cambia de presidente. Todo cambia y nada cambia en un lampedusiano viento cuyo golpe de aire se ha llevado este año la esencia del Goya a Cataluña y el pulso entre Icíar Bollain y Álex de la Iglesia lo ha ganado Agustí Villaronga y su película, 'Pan negro'.

Personalmente, celebro el premio a Villaronga, al tiempo que lamento lo de Álex de la Iglesia, lo de Icíar Bollain y, especialmente, lo de Rodrigo Cortés, cuya película, 'Enterrado', es uno de los ejercicios de talento cinematográfico más impresionante desde hace muchos años.

Y celebro que exista una cosa llamada internet y que pueda 'atrapar' en ella la señal de Televisión Española, porque era el único modo que teníamos muchos de ver la gala en medio del Festival de Cine de Berlín. Sí, fue fatigosa, abundante, consabida y pretenciosa, pero si no llega a ser por internet, ni me entero".

10 feb 2011

LCD Soundsystem se disuelve


"LCD Soundsystem, el grupo liderado por James Murphy, dirá adiós a los escenarios tras el concierto que tienen previsto ofrecer el próximo 2 de abril en el Madison Square Garden de Nueva York, según el anuncio publicado por la banda en su página oficial en Internet.

'Será nuestro último show para siempre. Nos retiramos del juego', reza dicho mensaje, que fue colgado en la web www.lcdsoundsystem.com el pasado sábado y en el que informan de que tienen previsto tocar cerca de 3 horas en esa última cita en directo, con material que nunca antes han interpretado y con un 'estallido' final.

Además, invitan a los asistentes al espectáculo a acudir vestidos de blanco, de negro o de una combinación de ambos y dispuestos 'a pasarlo bien'.

Considerado uno de los grupos más influyentes del panorama actual [en su balance de 2010, Rockdelux distinguió su último disco como el tercero mejor del año; su single 'Drunk Girls' como la sexta mejor canción y el mejor clip internacional; y su directo como el mejor concierto internacional], con dos nominaciones a los premios Grammy a sus espaldas en las categorías de disco electrónico y mejor grabación dance, LCD Soundsystem ha publicado tres discos: 'LCD Soundsystem' (2005), 'Sound of Silver' (2007) y el reciente 'This is Happening' (2010).

'Si es un funeral, tengamos el mejor funeral de la historia', concluye el anuncio de su despedida" (EFE).

7 feb 2011

75 años de 'modernidad' cinematográfica


El 5 de febrero de 1936 tenía lugar la 'premiere' de 'Tiempos modernos' en Nueva York. Era la puesta de largo de un clásico del cine que ahora cumple tres cuartos de siglo y que es recordado así por Mateo Sancho Cardiel para EFE:

"Charles Chaplin, uno de los primeros genios del séptimo arte, se resistía a dejar atrás el cine mudo y, aunque 'Tiempos modernos', estrenada hace ahora 75 años, fue anunciada como su primer filme sonoro, su autor buscó la manera de ridiculizar la palabra en su sátira sobre el capitalismo.

Corría el año 1936 y Charles Chaplin todavía no había estrenado ninguna película sonora. Nueve años después de que 'El cantor de jazz' revolucionara, el legendario cómico había hecho oídos sordos a las demandas del nuevo público y seguido su trayectoria con títulos como 'Luces de ciudad'.

Mientras observaba la caída de estrellas como Gloria Swanson o Buster Keaton por la llegada de la palabra, Chaplin se aferró a la vieja escuela, a su tierno y silente vagabundo que, con bombín y zapatones, había conquistado a millones de espectadores con sus capacidades mímicas.

'Tiempos modernos', con Charlot incluido, fue concebida como su rendición crítica al avance inexorable de la tecnología, que bien podría haberse anunciado con algo parecido al célebre '¡Garbo habla!' cuando la actriz sueca se dejó oír por primera vez en una pantalla.

Pero el genio de ese humor embadurnado de lágrimas aún remoloneó hasta firmar su capitulación final, que llegaría a lo grande con el monólogo histórico que cerró 'El gran dictador'. 'Tiempos modernos' fue sonora, sí. Pero no tuvo diálogos. Sólo palabras sueltas, algunas de ellas inventadas. 'Las palabras son escasas. Lo más grande que puedes decir con ellas es elefante', bromeaba el director de 'La quimera del oro'.

Para potenciar su sátira sobre el capitalismo en época de la Gran Depresión -que sería luego utilizada en su contra para meterle en la lista negra de la Caza de Brujas-, introdujo diálogos que no se oían por el rugir de las máquinas de una fábrica de producción en cadena.

Y, de hecho, eran las máquinas y los jefes a través de sus órdenes los únicos que tenían un discurso, imperativo en el primer caso, de voz metálica en el segundo. Apuntada quedaba la dominación de la palabra sobre el silencio y del ruido sobre la palabra.

Las fábricas, ese circo alienante para Chaplin, eran un infierno mayor que la eterna itinerancia de un sintecho como Charlot, que hasta entonces se había movido en una línea de ternura apolítica pero que ahora entraba en la cárcel una y otra vez acusado de liderar revueltas sindicales.

Y es que esta vez Chaplin no dudó en cargar las tintas de su discurso al retratar, frente a la deshumanización de una cadena de montaje, la victoria del sentimiento que encontraba, primero en la ficción y luego en la realidad, en la joven Paulette Goddard.

Chaplin rizó el rizo al incluir un número musical... que tampoco era uno cualquiera. Para su canción, una versión de Léo Daniderff de 'Je cherche après Titine', inventó un idioma nuevo, suma del francés y del italiano, para acabar renombrándola como 'Charabia'. Palabras, una vez más, que no significan nada.

Y sólo al final, aunque sin sonido, se podía leer en sus labios un 'sonríe' dedicado a la huérfana Godard, antes de cerrar el plano caminando por una carretera desierta, sin destino pero con amor.

Así se diferenciaban de esos borregos que abren el filme y que se funden con los trabajadores saliendo del metro, para ser personas de decisión individual, aunque ésta les conduzca a lo errante.

Este final vehemente pero esperanzador no era, sin embargo, lo que Chaplin había planeado, por mucho que una de sus frases más célebres fuera: 'La vida es una tragedia si la ves de cerca, pero una comedia si la miras con distancia'.

En su guión, 'Tiempos modernos' tenía un desenlace bastante más agrio: Charlot acababa con un ataque de nervios y recibiendo en el hospital a un vagabundo vestido de monja. Pero pese a este cambio en pos de la popularidad del filme, con un coste de 1,5 millones de dólares de la época, fue un fracaso comercial. Pero el tiempo, moderno o no, acabó dándole su lugar".

28 ene 2011

El 'fenómeno gin tonic'

Fuente | YouTube efe


"Preparar un gin tonic parece sencillo: ginebra, lima o limón, tónica, y hielo, pero de un tiempo a esta parte, también pepino, albahaca e incluso algas y plancton marino se han convertido en ingredientes de este clásico de la coctelería en una revolución que a los ortodoxos les pone los pelos de punta.

Para Javier de las Muelas, experto en coctelería y propietario de bares míticos como el Gimlet y el Dry Martini, el 'fenómeno gin tonic' tiene mucho que ver con 'la feminización en el beber, que ha hecho que los gin tonic sean mucho más suaves de contenido alcohólico, con 6 ó 7 centilitros de ginebra como mucho'.

'El riesgo está en que a veces se va a buscar más un huerto que un gin tonic, empezamos a añadirle componentes botánicos, ramitas de nosequé, de olivo, de lo otro, y lo que hace falta es mucho sentido común y recrearnos con otras fórmulas, pero respetemos el gin tonic', afirma a Efe De las Muelas".

20 ene 2011

Izquierdo desarma a la derecha (mediática)

Fotomontaje de Federico Jiménez Losantos por Tomás Ondarra

José María Izquierdo (Madrid, 1946) fue redactor jefe de Diario 16, subdirector de Informaciones y corresponsal de EFE en La Habana. En 1983 se incorporó a El País como jefe de Edición, donde fue redactor jefe y subdirector. En 1989 emigró como director a los Servicios Informativos de Canal+. En 1995 volvió a El País como director adjunto. Desde septiembre de 2005 hasta noviembre de 2009 fue director de los Informativos de Cuatro y de CNN+, a los que se llevó de la mano a Iñaki Gabilondo. Desde hace casi un año, mantiene un blog diario -'El ojo izquierdo'- en el que, cual catavenenos, analiza la prensa del día antes de servirla a los señores lectores.

Como derivación de esa tarea rutinaria nació una serie de artículos veraniegos, agrupada bajo el título general de 'Los jinetes del Apocalipsis', en la que sacaba los colores a cinco de los adalides del 'nuevo periodismo español'. Ahora acaba de publicar un libro, Los cornetas del Apocalipsis, en el que amplía la nómina de los ínclitos plumillas hasta diez. Así lo explica el propio autor: "Nacen estos cornetas del Apocalipsis como una ampliación de aquellos jinetes que publicó El País en los cinco domingos de agosto de 2010. Entonces fueron Alfonso Ussía, César Vidal, Carlos Dávila y Pío Moa. A estos cuatro jinetes se les sumaba Federico Jiménez Losantos, en su papel de ángel que les encauza y empuja. Ya decía entonces que no estaban todos los que eran, aunque todos los que estaban, eran. Así que decidí doblarles, y de los cinco jinetes vienen los diez cornetas. A los ya conocidos, aquí ampliados y más comentados, agregamos a Hermann Tertsch, Juan Manuel de Prada, Fernando Sánchez Dragó, Antonio Burgos e Isabel San Sebastián. Que nadie piense que ya completamos la lista: quedan decenas en la reserva, igual de fieros, igual de vociferantes.

Es sabido que las trompetas del Apocalipsis son siete, siguiendo la estructura septenaria del Libro sagrado. Pero dada la categoría de los músicos aquí recogidos, me ha parecido exagerado adjudicarles la nobleza de la trompeta, y he preferido dejarlos en modestos cornetas, instrumento de registros suficientes para la banda, con sus tambores y el mucho ruido, pero exiguos para la orquesta y la complejidad de sus armonías. Por tal motivo, he tenido que emplear un número mayor de instrumentistas para equiparar el volumen de sonido de las siete trompetas. Me he alargado pues hasta diez cornetas, número muy convencional, pero reconocible por todos como suficiente para una recopilación.

Es imposible no hablar de estos publicistas y obviar el movimiento del Tea Party norteamericano. Porque hay similitudes, claro, que algunos de ellos se trajeron las enseñanzas bien aprendidas de sus viajes a Estados Unidos. Como las hay entre la utilización que de este movimiento ultraconservador hacen los republicanos y cómo aquí, con hipócrita gesto de ofendidos, aprovecha su sustancia el Partido Popular. No me mezclo pero cómo me sirvo de su munición, parecen decir. Pero el movimiento español ha elegido la vía de la más vergonzante ramplonería a la de la sutileza. La fusión de las proclamas neoliberales con sangre de toro, los zarajos y los carajillos conforman una olla podrida de difícil digestión intelectual".

Cuando apareció su blog en febrero de 2010, los de la acera (periodística) de enfrente le desacreditaron como analista de prensa, y desde entonces no han parado de insultarle. Para notar la diferencia entre los unos y el otro basta acudir al propio blog, donde el pasado lunes se lamentaba: "Me he descubierto en una entrevista en prensa que me han hecho con motivo de la presentación del libro llamando 'animal de bellotas' a uno de los cornetas. Y no me he gustado nada. Seguro que lo dije, que a nadie quiero culpar, pero desde aquí pido toda clase de disculpas al aludido. Evito los insultos y me molesta reconocerme en ese grosero personaje. Qué le vamos a hacer. Lo lamento".

Jose María Izquierdo retratado por Uly Martín
Fuente | El País

17 ene 2011

Facebook también arrasa en el cine

Fuente | EFE

'La red social', con cuatro galardones, y 'Los chicos están bien', con dos, fueron las elegidas por la prensa extranjera de Hollywood como sus películas favoritas en la 68ª edición de los Globos de Oro. Colin Firth, por 'El discurso del rey', y Natalie Portman, por 'Cisne negro', fueron distinguidos como mejor intérpretes, mientras que 'Toy Story 3' se hizo con el premio a la mejor comedia.

En el apartado televisivo, 'Glee' fue designada como mejor comedia y 'Boardwalk Empire' como mejor drama.