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4 feb 2011

'Matador N': (no) solo para tus ojos


Cuenta Marta Caballero en El Cultural que "en la víspera de Reyes de hace un par de años el pintor Miquel Barceló recibió una llamada de La Fábrica. Alberto Anaut quería convertir al artista en director del próximo número de la revista Matador, el de la letra ene. Él aceptó el encargo y dos años después, en Madrid, justo en la sede de La Fábrica, pasa orgulloso las páginas de este peculiar autorretrato en el que se muestra su mundo, el ancestral, el visual y el emotivo, y sobre todo el de ahora: 'Es como soy yo en esta segunda década de siglo, pero no como seré mañana ni como era ayer', matiza el artista durante una charla mantenida con Anaut, editor de la publicación.

El número, cuya portada muestra, como una imagen de marca, un retrato de Barceló firmado por su amigo Alberto García-Alix, incluye, pese a tratarse de una publicación eminentemente fotográfica, poca fotografía y mucha poesía y pintura; pero no suya, sino de esos artistas que, insiste, son hoy parte de sus referentes. También están sus filias, sus obsesiones y sus amigos, hasta su madre está incluida en este volumen cuya selección ha sido para él 'como un juego'. Una miscelánea, un fondo de mar enfurecido, retales improbables, 'de lo local a lo universal' como son su obra y su forma de trabajo. Una versión original 'muy dispar'.

Abre la revista un texto inédito de Sánchez Ferlosio que, recuerda el artista, fue muy difícil de conseguir. 'Tenía que ser el autor español vivo más grande', exigió el pintor, que en cambio decidió incluir a otros narradores y poetas menos conocidos. Por ejemplo, a su amigo Edison Simons, del que se incluye un cuaderno con obra inédita impreso en tinta mezclada con las cenizas del difunto poeta ('gran poeta y gran borracho', amplía él). Sí, sí, las cenizas: 'Llegaron a mí por casualidad, las heredé y las coloqué en una estantería en mi casa, y todavía me quedan, han dado de sí. Si frotáis la página, tendréis un poco de su ADN'. También figura Pere Gimferrer, 'evidentemente', al que el pintor ha retratado recientemente en París, y además inéditos de Alberto Manguel, José Carlos Llop, Miquel Bauça, Jonathan Safran Foer, Jorge Leónidas Escudero, y los cineastas Pedro Costas y Jaime Rosales. 'Quise darle mucha importancia a los textos a pesar de ser una revista gráfica, leéroslos, son muy buenos', recomienda el artista, para quien la parte literaria fue la más excitante a la hora de ejercer como director.

De su madre aparece una serie de fotografías que muestra los manteles que ella borda a partir de dibujos de su hijo. 'Ella también pintaba cuando yo era niño, pero supongo que llegó un momento en el que pensó que con que yo pintara ya era suficiente', evoca el mallorquín, que confiesa que esta mantelería es, en casa de los Barceló, de uso doméstico: 'La empleamos para comer y luego va a la lavadora, claro'. En la tela el pintor dibujó distintos cefalópodos sobre los que su esmerada madre tejió sus bordados. ¿Comercializarlos? 'No, por favor', niega, son para casa, y también hay ya cortinas y otras telas de uso cotidiano. 'De repente me llamaba para preguntarme de qué color son los lenguados, gran pregunta, y se iba al mercado a averiguarlo'. De su intimidad hay además una gigantesca imagen de una sobrasada que él hace con sus cerdos y que degustó en París junto a Jaime Rosales, otro de los firmantes. De su mundo inmediato también se muestra una imagen de su dormitorio parisino, decorado con fotografías de mujeres africanas, fotos de su estudio tomadas por Jean Marie del Moral...

En el apartado gráfico figuran, entre otros muchos temas, las imágenes marinas de los 40 y 50 creadas por los finlandeses Tapio Wirkkala y Tino Sarpaneva con los grabados decimonónicos de Ernst Haeckel y que él usa en su taller; o las pinturas -recientemente descubiertas por Barceló- del monasterio Thiksé en el Himalaya; y, como matadores, Yani Anaï Girou, la persona que le enseñó a manejar la arcilla, el torero Luis Francisco Esplá y el pintor mallorquín Rafael Joan. 'Me doy cuenta de que hay mucha gente de mi pueblo, pero esto ha surgido sin pensarlo', se excusa. ¿Y la letra N? Pues queda reflejada en una selección realizada por el pintor de términos con esta inicial o con la imagen de la N de Napoleón que figura en los puentes parisinos, 'a mí esto siempre me ha hecho mucha gracia', expone.

La publicación también incluye contenido audiovisual, una impactante película que le dedica Isaki Lacuesta, junto al que acaba de estrenar un documental. En ella, el cineasta catalán muestra imágenes de un matadero de Gerona. 'Después de realizar esta película no dejamos de comer carne', reza el texto que la acompaña. Asimismo, el proyecto contiene el cuaderno del artista, donde sí hallará el lector obras suyas. Así las define él: 'Son obras negras pintadas sobre telas ahumadas o despintando con lejía sobre papel negro. Son rapidísimas, muy inmediatas, por eso empleo mucho esa técnica, pero es obra marginal'.

De la parte no marginal de su trabajo, esa a gran escala que le ha dado nombre en todo el mundo, reconoce el pintor que tiene trabajo pendiente: 'Sí, tengo algunos proyectos, pero intento no pensar mucho en ellos', desvela. Y añade: 'Pronto se presentará un gran cuadro mío en un teatro fuera de España, pero no diré más porque es una sorpresa'.

El caso es que, con los problemas de África, el pintor no ha visitado últimamente su casa de Mali, por eso, descubre, no pinta cada día. 'Hacía como 20 años que no pasaba un invierno en Europa. Quería haber ido a Egipto para que mis hijos vieran el Museo de El Cairo, pero con lo que ha pasado es imposible. Son movimientos muy interesantes y probablemente buenos, pero Egipto es un país complicado'. Con todo, el taller es el taller, y ahí se encierra temprano mientras escucha un disco. Su presencia en Europa, sin embargo, no lo ha conectado mucho con el mundo del arte español. De Arco, ni idea: 'Nunca voy a las ferias, es probable que haya obra mía allí, pero no me ocupo de eso. Las ferias no me parecen un buen sitio para ver arte".

27 ene 2011

Vuelve Bolaño, icono pop literario

Portada del libro
Fuente | Anagrama

Aparece en las librerías -hoy- una nueva novela póstuma -la tercera y penúltima, parece- de Bolaño y el quiosco -desde hace días- se deshace una vez más en panegíricos hacia el (tristemente) difunto escritor chileno. Siete años y medio después de su desaparición, los papeles perdidos en Blanes -su lugar de residencia- continúan dando sus frutos para engordar la gloria literaria del narrador en lengua española más venerado en el universo cultural anglosajón. Tras la monumental y definitiva 2666 y la aparcada durante años El Tercer Reich, llega Los sinsabores del verdadero policía, una obra en la que, según su prologuista, Juan Antonio Masoliver Ródenas, "volvemos a encontrar a este Bolaño que se nos ha hecho tan familiar como imprescindible". Edita, como siempre, Anagrama.

Ignacio Echevarría, amigo (de) y especialista en la obra del escritor chileno, advierte en El Cultural: "Vayan por delante dos afirmaciones categóricas: Una: entre las páginas de Los sinsabores del verdadero policía se cuentan algunas de las mejores de Roberto Bolaño, que las escribe desde la altura alcanzada a partir de Estrella distante, con una libertad y una osadía a ratos apabullantes. Dos: no cabe arrojar sospechas sobre la legitimidad y el correcto proceder de Carolina López, viuda de Bolaño y administradora de su legado, ni de sus agentes y asesores, que vienen mostrando, hasta el momento, un escrupuloso respeto hacia la integridad de los textos del autor.

Dicho esto, conviene salir al paso de algunas presunciones que se deslizan en los textos que envuelven esta última entrega de Bolaño (entre ellos, la 'Nota editorial' firmada por Carolina López), empezando por la de que se trata de una novela. No es así. Los sinsabores del verdadero policía no es -como se repite insistentemente- una novela, no al menos en el sentido cabal, por extenso que sea, que se suele conceder a este término. Ni siquiera es, como se sugiere, una novela inconclusa. No. Ni falta que hace.

Si fuera imperioso -como parece- decir qué es, la forma más neutra y ajustada de hacerlo sería decir que se trata de materiales destinados a un proyecto de novela finalmente aparcado, algunas de cuyas líneas narrativas condujeron hacia 2666, mientras otras quedaron en suspenso, inservibles o pendientes de ser retomadas por el autor, de haber tenido ocasión y ganas de hacerlo. En este caso, lo hubiera hecho ya no para prolongarlas tal y como se ofrecen ahora, sino para reelaborarlas en un marco nuevo, inevitablemente transfigurado por la hazaña que supuso la escritura de 2666 (el último libro, entre los publicados después de su muerte, que Bolaño consintió expresamente publicar tal y como lo conocemos). 

Insisto: los materiales narrativos reunidos demasiado acríticamente bajo el título Los sinsabores del verdadero policía no constituyen, con propiedad, una novela. Tal y como se presentan, no admiten ser tomados, en rigor, como una obra más de Roberto Bolaño, por muchas piruetas que se pretenda hacer (las hace, de hecho, Masoliver Ródenas en su prólogo). Lo cual no les resta aliciente, claro que no. Ocurre simplemente que es preferible no confundir al lector".

Téngase en cuenta a la hora de acercarse al flamante artefacto, pues la literatura bolañiana nunca ha sido de fácil digestión.

21 ene 2011

25 años sin Borges

Borges caricaturizado por Ulises
Fuente | El Cultural

El próximo 14 de junio se cumplen 25 años de la muerte de Jorge Luis Borges. El Cultural abre la veda de las conmemoraciones en su honor con una entrevista a su viuda, María Kodama, y aprovecha la ocasión para ofrecer de nuevo un artículo publicado en sus páginas en 2002 por Francisco Umbral, en el que se glosa la figura del genial escritor argentino. Va por él:

"Hay en Borges un dandismo indumentario, una elegancia europea que contrasta con su cabeza de ciego, con su cabeza algo deconstruida. Borges es un ciego menesteroso que cuenta historias a la puerta de una iglesia, pero un ciego vestido de dandy con amante japonesa y gheisa, con atuendo de dandy de la City. Si Borges hubiera nacido en Inglaterra sería el dandy por antonomasia, pero nacido en Argentina, entre señoritos de la calle Corrientes, se queda en un esnob de la literatura y de la vida. Un esnob genial, pero esnob al fin, porque le fallaron la época y la geografía.

Así, ocurre que el esnobismo de Borges está también en toda su inmensa cultura y en su dispersa y unitaria obra. La cultura de Borges, siendo múltiple y fascinante, tiene siempre algo decorativo, es la cultura de un señor culto que hojea los grandes libros cuidando de no mancharse los blancos puños de la camisa. Borges, el genial Borges, nunca logró, ni lo intentó, hacer cuerpo con su obra, sino que es un aristócrata burgués, pariente de un tal general Suárez, que reniega de su españolismo pero no puede evitar sus vocaciones burguesas de clase media. Las grandes culturas que acumula, las sabidurías que aduna, siendo tan profundas en él, siempre le quedan como lecturas de domingo, adornos de señorito y genialidades de ingenioso. Admiraba mucho a Oscar Wilde y eso ya es significativo. Para Borges, la cultura es un lujo y una aristocracia, pero nunca una inquietud profunda, ya que él nunca se plantea los grandes problemas o los resuelve con un golpe final de ingenio, con una sonrisa que les quita importancia. Habitante único de un matriarcado doméstico, se advierte que las madres y esposas han estado siempre atentas a que el niño no se manche el traje ni se manche las sabidurías con una errata. Borges se enseñorea de la Biblioteca como del cuarto de jugar y para él las grandes cuestiones de la Humanidad son un pasatiempo no mucho más conflictivo que el ajedrez. Es el ajedrez de Nabokov, otro dilettante que fue mucho más profundo, pero cuidando también de que nadie le alterase su museo de mariposas.

Incluso se diría que hay una afinidad entre las mariposas de Nabokov y las metáforas de Borges. Entre el aristócrata ruso y el burgués bonaerense se establece una complicidad de cinismo, estética, indiferencia y juego. Aunque quizá ambos son grandes precisamente por eso: por haber comprendido y expresado la nulidad del hombre. En algún momento de este centón estudiaremos el esnobismo sublime del sublime Nabokov. Pero Borges no se limita a empavesarse de erudiciones, como un esnob de la cultura, sino que ahí están sus erudiciones inventadas, falsas, deliciosas, firmes, que son las más fascinantes de leer. Borges, como creador de una cultura otra no tiene igual. Es el gran caso del esnob creador, una conjunción poco frecuente pero que a veces da grandes resultados. El arte y la cultura que hemos estudiado aquí hasta ahora no son sino un afán por recoger la obra del desacreditado esnob que a veces es un genio y además tiene la sabiduría de presentar su genialidad como un juego.

Es el sentido trascendente de la Historia, el afán por decir una palabra más allá del arte, algo valedero para los hombres, lo que nos lleva a la trascendencia, y por eso nuestros queridos esnobs, muy herborizados, aquí no tienen siempre la categoría que no se les da. Es nuestra época misma, con su dubitación entre la deconstrucción y lo políticamente correcto, la que pone en duda a estos genios. Según Derrida, deconstrucción es privar a un texto literario o plástico de todos sus contenidos sentimentales o morales para estudiar exclusivamente la estructura. Una continuación del estructuralismo, como se ve. Y la deconstrucción se cumple en Borges en cuanto a la higiene mental que le permite no dar un solo paso fuera de la estética. Parece como excesivo llamar a esto esnobismo, pero se trata de un esnobismo sublime que ha coincidido con una época esnob en la que importan más las marcas que las ideas y más las imágenes que las deducciones. He aquí a Borges reducido a imagen: 'Torres de sangre y tigres transparentes".

14 ene 2011

Palabra de rock

Autorretrato de Leonard Cohen
Fuente | Taringa!

Alberto Manzano se ha encargado de seleccionar y traducir las palabras de los gigantes de la música de ayer y de hoy en el libro Aforismos, dichos y refranes del rock, editado por Hiperión. El Cultural publica una selección de la selección que, pese a su brevedad, da para recrearse durante un buen rato. Los grandes del rock quedan retratados aquí como incontestables maestros de la literatura... cantada.

EL CAMINO Y EL CIELO

"Cuando lleguemos
allí donde colisionan cielo y camino
arrójame al precipicio
y deja que vuele mi espíritu"
JACKSON BROWNE | 'The road and the sky'

"Ni el mejor mapa podría guiarte
cuando eres incapaz de ver lo que está a la vuelta de la esquina"

"En verdad hay dos sendas que puedes tomar,
pero, a la larga, siempre estás a tiempo de cambiar de camino"

"Si no sabes adónde vas,
cualquier camino te llevará"

"Hay quien piensa que si vas muy lejos
no podrás volver donde están los demás"

"Que seas un paranoico
no quiere decir que no te persigan"

"Nadie nos conoce en la niebla"

"Azul es el color del cielo rojo"

"Disculpa que bese el cielo"

"Entre la luz y la nada,
tengo miedo de quedarme colgado enmedio"

"Tienes que aprender a caer
antes de aprender a volar"

"La vida es hermosa en el retrovisor"

"Has de dejar los caminos que te hacen ser
lo que en realidad no quieres ser"

"He hecho zapatos para todos,
y yo sigo descalzo"

"Me moriría por saber la verdad en mi vida secreta"

"La mentira acaba siendo verdad"

"Yo nunca dije la verdad,
así que no puedo decir una mentira"
TOM WAITS

"La gente viene y va y se olvida de cerrar la puerta"

"Cuanto más hondo vas,
más alto vuelas"

"Predicador, no me digas que el cielo está bajo tierra"

"Es mejor quemarse que apagarse"

"Nadie sale vivo de aquí"