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20 feb 2011

El secreto (a voces) de la prensa española


Dos noticias complementarias, leídas a lo largo de la semana en 233grados.com, (re)sitúan el presente de la prensa española. Veamos:

"España se encuentra entre los grandes países de Europa donde más porcentaje de población usa Internet para el consumo de medios de comunicación. Lo reflejan los últimos datos anuales de Eurostat, correspondientes al año 2010, recogidos en un informe elaborado por el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI).

El 40% de los españoles emplea la Red para leer periódicos o revistas digitales, seis puntos por encima de la media de los veintisiete.

España se coloca así ligeramente por debajo de Reino Unido (43%) y Alemania (42%), y muy por encima de Francia (21%), Italia (24%), Portugal (29%) o Grecia (25%). Como suele se habitual en estos estudios, aparecen de nuevo en lo más alto de la tabla los países nórdicos, con Finlandia en primera posición (74%).

Casi un tercio de los españoles ve la televisión o escucha la radio a través de webs. En concreto, un 27%, un punto más que la media de la UE. De los 'grandes' del continente, sólo Reino Unido se coloca por delante de España, con un 38 por ciento.

Francia anota un 26% y Alemania un 25%. Holandeses y finlandeses dominan aquí el ránking, con el 53 y el 44%, respectivamente".

Eso, por un lado; y por otro -o por el mismo-:

"Los diarios perdieron un 4% de difusión y un 4,2% de ventas y suscripciones a lo largo de 2010, según el Observatorio de la Prensa Diaria de AEDE/Deloitte. Las ventas de diarios generalistas han caído en un 4,27% a lo largo del año pasado mientras que la difusión cayó un 4,22%. La prensa deportiva perdió un 3,22% de difusión y sus ventas bajaron un 3%.

La prensa económica ha sido la que ha sufrido mayores pérdidas. Las ventas de Expansión han caído en un 11,69%, las de Cinco Días en un 14,57% y las de El Economista en un 12,34%. El Economista y Expansión perdieron más de un 10% de difusión el año pasado, mientras que la de Cinco Días cayó en un 4,09%.

Los ingresos por publicidad descendieron a nivel global en un 3,79%. La prensa económica, una vez más, fue la más afectada con un descenso del 9,77%. Las caídas en la prensa generalista y en la deportiva fueron del 3,72% y del 5,07% respectivamente.

Entre los principales medios españoles, las caídas más importantes las protagonizaron El Correo Español (pierde un 7,65% en difusión y un 8,21% en ventas), El Periódico de Catalunya (un 6,46% y un 8,90% en ventas) y El País (un 5,55% y un 6,42% en ventas). La difusión de El Mundo descendió en un 4,71% y la de ABC en un 2,77%, mientras que sus ventas descendieron en un 6,14% y un 0,67% respectivamente. La Vanguardia, en cambio es el único que se mantiene estable y ha visto incrementada su difusión en un 0,14%, aunque sus ventas cayeron en un 1%.

As y Marca vendieron un 1,65% y un 3,19% menos respectivamente, mientras que las ventas de Sport cayeron en más de un 7% y las de Mundo Deportivo se mantuvieron estables con una bajada del 0,14%".

17 feb 2011

Santamaria: más estrellas (Michelín) que en el cielo


El fogón de uno de los más grandes chefs de la Historia de la cocina mundial se apaga para siempre. Santi Santamaria deja (un poco) huérfano al universo culinario (mucho) antes de lo debido. Quedan sus restaurantes: más estrellas (Michelín) que en el cielo. Y queda la literatura: por ejemplo, Pau Arenós, en El Periódico de Catalunya:

"La muerte viste de épica y belleza una vida. La cocina de Santamaria y el lugar del cocinero en el mundo quedan ligados a la súbita desaparición. El análisis, contaminado por lo luctuoso. Una muerte a los 53 años es de lamentar. Mujer, hijos, amigos, los equipos, ya desamparados: hay que escribir con respeto por ellos, por el dolor. Contener las palabras sobre alguien que se desbordó muchas veces.

Llaman de la revista norteamericana Time para preguntar ¿qué ha representado Santi Santamaria para la cocina española?

Para la creativa, para la vanguardista, para la tecnoemocional, poca cosa. Fue beligerante contra los paladines de esa tendencia, encabezada por Ferran Adrià: escribió aquel manifiesto titulado La cocina al desnudo. Fueron días de desesperación. No entendían los chefs cómo alguien de los suyos les buscaba la ruina. Entre las llamadas cruzadas de anoche, un cocinero reputado recordaba que las hemerotecas e internet son el invernadero en el que se conservan frescas las frases con pinchos y otras, las que soltó en Madrid Fusión en el 2007 ('sin una buena defecación no hay gran cocina') o las del blog. En la primavera del 2008 hubo riesgo de descrédito internacional, de deserciones en los restaurantes de los turistas, temerosos de un envenenamiento por aditivos. Oh, paradoja, la controversia acrecentó el prestigio de Santamaria en el extranjero. Les hacía gracia a los periodistas, sobre todo a los franceses e italianos, que el matador hubiese vuelto la espada, o el cuchillo, contra la cuadrilla. ¿Por qué aquel libro? El de Sant Celoni buscaba su espacio. Ser, estar.

Para la cocina clásica y sus representaciones, Santi es un personaje fundamental, diestro en su arte: la gestión de la sala, el repertorio palaciego, el 'terroir' vestido de lujo, el chef como gurmet, un registro post 'nouvelle cuisine' punteado por los productos del territorio y otros ajenos, suntuarios. Y supo ver el talento de los jóvenes chefs.

La muerte es una goma de borrar. La muerte es también un velo. Los ojos tapados y la boca abierta para los elogios. Todo ha sido olvidado. Pronto alguien organizará un premio en su honor".

Fuente | YouTube EFE / Europa Press

7 feb 2011

Barça: 'fútbol total' versión siglo XXI


La figura más reconocible de la (intra)historia del barcelonismo futbolístico, Johan Cruyff, afirma hoy desde las páginas de El Periódico de Catalunya que el juego desplegado por el actual Barça supone la tercera revolución (verdadera) en el universo balompédico; barriendo un poquito para casa -catalana y holandesa-, eso sí:

"¿Marcará una época el actual Barça? Sin interrogantes y en presente. La está marcando ya. [...] Ya no por cuántos goles marca y por los pocos que encaja. Ni tampoco por la colección de marcas y récords que caen como consecuencia de ello. La auténtica revolución es hacerlo jugando como juega y ejecutarlo con este perfil de futbolistas que tiene.

Otro detalle. ¿Menor? Tremendo. El día en que ganas por 3-0 a un Atlético de Madrid, el día en que evitas el viejo partido de locos entre estos dos equipos, el día en que cae un récord histórico -este sí, mayúsculo-, va y tu entrenador ve, se fija, explica que jugando así no ganas la final de Copa ante el Madrid. Fantástico el tirón de orejas. Certero por bien visto y para seguir enchufado. A más elogios de fuera, mayor atención, siempre, en lo que haces mal o no acabas de hacer del todo bien.

¿Se puede marcar una época sin ganar siempre? Doy fe de que sí. Treinta y pico años después de perder la final del Mundial de 1974, aquella Holanda aún es elogiada y recordada. El término 'fútbol total' viene precisamente de aquella selección que nunca fue campeona del mundo, en la que los defensas también atacaban y los atacantes también defendían. El balón, para nosotros. Nosotros mandamos. Y nos movemos. Yo me voy a la derecha y tú te vas a la izquierda. Con un 9 fijo o con un 9 falso. Juego de posición y ritmo de balón. Y para ahorrar esfuerzos, para multiplicar las recuperaciones, siempre juntos y siempre cerca del área rival.

Treinta y pico años después, este fútbol total vale para este Barça, en el que podemos ver al 10 jugando de falso 9, al lateral derecho jugando ya no de extremo sino incluso de 9, y al mejor de tu equipo defendiendo cual lateral izquierdo. ¿Fútbol total versión siglo XXI? A mí me vale. Centrales (Piqué, Abidal) que salen con el balón mejor que muchos centrocampistas, mediocampistas de una técnica exquisita tamaño XS (Xavi, Iniesta) que pueden jugar perfectamente juntos, delanteros (Pedro, Villa, Messi) que pueden actuar de 9, de 7, de 11 y a la vez ser los primeros defensas porque ven que eso es lo que toca hacer en ese momento del partido. Esto es revolucionar el fútbol. Y, de revoluciones, en la historia del fútbol ha habido pocas.

Con el 'dream team' primero y con Rijkaard después dimos un paso hacia delante. El Milan de Sacchi dio otro paso al frente. Pero el Barça de Guardiola ha ido todavía más lejos. Y no hablo de títulos, insisto. Ni de finales. Me refiero a que solo en ciertos momentos, solo cuando se dan una serie de coincidencias maravillosas -técnicos, jugadores, ideas valientes, estilo- se pasa de dar un paso hacia delante a reinventar en cierto modo el fútbol. Y esto solo se ha hecho (perdón, se había hecho) dos veces. Una, con Di Stéfano y el Madrid, que ganó las cinco primeras Copas de Europa (más otra semifinal y otra final que no ganó). La otra, con el Ajax que ganó las Copas de Europa del 1971, 1972 y 1973, y que fue la columna vertebral de aquella celebrada selección de Alemania-74. Aquel maravilloso -porque lo era- Madrid de Di Stéfano no tuvo una extensión en la selección nacional. Y si la tuvo, con la Eurocopa de 1964, fue de forma tardía, con viejos elementos fuera y otros nuevos dentro. Ese Ajax, en cambio, sí. Y el Barça actual, también. Solo hay que ver la Eurocopa y el Mundial en los últimos dos años.

Una revolución que ha sido posible -y de la que se ha beneficiado, ¡y de qué manera!, la 'Roja'- porque junta muchas cosas: un equipo magnífico, la presencia del mejor jugador del mundo, un entrenador avanzado y atrevido, y un grupo táctica y técnicamente brillante. Tanto, que quien se crea que cualquiera puede jugar en este equipo no puede estar más equivocado. Y quien se crea que puede jugar como este equipo, está invitado a hacerlo. O, como mínino, a aplicar alguno de sus conceptos".

6 feb 2011

¿Rebelión o revolución?

Fuente | PressEurop

El insigne sociólogo Salvador Giner, autor de un clásico manual de la materia -que me tocó empollarme en mis tiempos de ¿estudiante? universitario- y en la actualidad presidente del Institut d'Estudis Catalans, aborda hoy en El Periódico de Catalunya las presentes revueltas norteafricanas desde su particular punto de vista, más atento al pueblo que a sus mandamases:

"La rebelión ha venido y todos saben cómo ha sido. Unos dicen que las crecientes desigualdades en el norte de África, de Marruecos a Egipto, habrían desencadenado la ira y lo que está ocurriendo a partir de que la inmolación de un muchacho tunecino en diciembre fuera la chispa que provocaría el incendio. Otros, que tiranos como Ben Alí o Hosni Mubarak tenían sus días contados, sumidos como estaban en la corrupción. (¿Cuántos decenios de días contados?) Aun otros, que merced a twitter y a la telefonía móvil se había generado una red no controlada por las viejas policías políticas. Y así sucesivamente. Estas no son explicaciones plenamente satisfactorias.

Los seres humanos soportan a menudo con infinita paciencia regímenes políticos extrema y manifiestamente injustos. La pregunta que hay que hacerse no es la habitual de ¿por qué estalló la rebelión?, sino más bien al revés: ¿cómo es posible que la gente aguante tanto sin rebelarse? Lenin, en uno de los ensayos más lúcidos que se hayan compuesto sobre la rebelión, afirmaba que si el poder tiránico no se desmoraliza y sus aparatos represivos -ejército, policía- no lo abandonan, la revolución es imposible. Mubarak debe de haber leído a Lenin, porque ya ha mandado a sus matones a reprimir manifestantes a tiros.

Hasta hoy no se está produciendo una revolución en esa zona, sino una rebelión desesperada, sobre todo por parte de una masiva población joven sin trabajo, fruto de la explosión demográfica que, de seguir, conseguirá que demasiadas cosas agradables terminen yéndose al garete.

La explosión se ha producido según la ley de todas las rebeliones populares, desde la que condujo más tarde a la revolución francesa hasta la rusa bolchevique y la china maoista del siglo XX. Estallan cuando una corriente de esperanzas y expectativas crecientes -de prosperidad y mejores oportunidades- se estrella contra una realidad que las niega. Esa frustración es lo más peligroso para el tirano de turno. No hay efecto contagio que valga -aun siendo un factor que anime a los desesperados- si no viene empujado por la frustración de una esperanza realista.

El espléndido ejemplo de ansias de libertad, democracia y emancipación popular que estamos presenciando a lo largo de la región del Magreb y hasta el Sinaí podría acabar en solo rebelión y no en revolución. (La excepción de momento es un Marruecos que espera tenso el instante a pesar de todos los alauitas pesares). En la revuelta aún no hay programa, ni ideología, ni auténtica concepción de aquel pluralismo político que es la esencia de la democracia. (La democracia es la presencia legítima de un Gobierno con una oposición tan legítima como él.) Acechan los cuervos en algunos lugares -la Hermandad Musulmana junto al Nilo- mientras que en otros la llegada de un viejo exiliado solo pone una figura venerable y paterna para aplacar angustias, brevemente.

Y no vale reprochar todo a las fuerzas exteriores. Los yanquis echaron mano de Mubarak en Egipto como la habían echado del Sha en Persia o de su agente en Bagdad, Sadam Husein, al que luego atacaron y hundieron en una guerra con pretextos inventados. En ella también estuvimos nosotros por obra y desgracia de gobiernos como los de José María Aznar y Tony Blair. Las fuerzas exteriores apoyan a quienes les conviene, aunque Barack Obama esté prometiendo ahora -y bien está que lo haga- que apoyará transiciones pacíficas a la democracia y regímenes decentes allá donde surjan. Esas fuerzas andan, no lo dudemos, metidas en el baile. Lo que vemos son las declaraciones del presidente Obama o las ambiguas y tímidas de la señora Catherine Ashton en nombre de la Unión Europea. Pero lo que pesan son presiones durísimas, ocultas, para que la ira popular no acabe con los tiranos. Al Yemen ya le han obligado a ejercer el arte de la cosmética política de democrática apariencia. Un futuro y patético Wikileaks demostrará lo que sabemos sin que nos lo digan.

Lo que esas fuerzas no controlan es la dinámica terrible de tendencias como las señaladas: incapacidad política y económica de satisfacer anhelos de libertad y trabajo, estupidez represiva, ansia de permanencia ciega en el poder. Castro -cuánto duele decirlo- es un anciano gruñón como lo fuera Franco. Mubarak les emula. Y no sabe irse, ni fallecer.

Y luego vendrá lo que muchos en esta Europa meridional tendrán que entender. Que nuestra frontera sur, el mar, es ya porosa, puente de constantes migraciones hacia el norte -hacia Italia, Grecia, España, Francia- y que lo será más aún, cuando toda la rebelión de las masas norteafricanas se vaya transformando en la migración en tropel a costas ajenas. Porque si la democracia -y esperemos que les llegue, que no es seguro- es buena para la economía, es decir, para dar trabajo, el desarrollo no es cosa de dos días. La desesperación no se absorbe de la noche a la mañana".