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8 feb 2011

Los (indigestos) Desayunos de TVE

Me entero por Fernando Berlín de que Ana Pastor ha vuelto a tenérselas en directo con un entrevistado. Esta vez ha sido el repelente portavoz popular el dardo y la diana del peculiar juego de la joven periodista: "González Pons reprendió a la periodista Ana Pastor con muy malas maneras en Los Desayunos de TVE la semana pasada. Resulta que según el político, el tema objeto de la pregunta no era del interés de la ciudadanía, no era 'un problema real'. La periodista había preguntado si el PP participaría en la firma del Pacto social. Casi nada. A lo que él contestó con el caso Faisán.


La actitud de González Pons no es nueva. Fue inaugurada por Aznar quien, ante preguntas incómodas, recurría a menudo a la mirada altiva y a lo de los temas importantes. Es lo de hacerse uno mismo la agenda, las preguntas y las respuestas también. Pero a decir verdad, la practican políticos de todos los colores.

Pero el caso de González Pons no retrata solo una gran desubicación sobre quién elige y por qué los temas en una entrevista, retrata también que el PP cree que ya ha ganado las elecciones y que han vuelto los tiempos en los que se dictan las prioridades a los periodistas. Como pasa en Telemadrid y en tantas otras televisiones autonómicas.

En esto es conveniente que haya consenso. Los intereses de la política caminan por un sitio y los del periodismo y la ciudadanía deben caminar por otro.

Si un partido recibe un día el resultado de una mala encuesta para su candidato, evidentemente no quiere que ese sea el titular de la mañana, ¿significa que debe ser escondido a los ciudadanos?


No es la primera vez que Ana Pastor se enfrenta a esta disyuntiva. Con Esperanza Aguirre tuvo mucha repercusión su polémica, pero con otros políticos del PSOE se comportó de forma igualmente incisiva. La pregunta que deberían hacerse los ciudadanos es ¿y por qué sólo el PP trata de aparecer siempre con ese victimismo? ¿tanto les extraña el fenómeno pregunta/respuesta?

Es bien sencillo. Usted no sabe quién soy yo señorita. Usted no sabe quién manda aquí. Y no es nada nuevo".

6 feb 2011

¿Rebelión o revolución?

Fuente | PressEurop

El insigne sociólogo Salvador Giner, autor de un clásico manual de la materia -que me tocó empollarme en mis tiempos de ¿estudiante? universitario- y en la actualidad presidente del Institut d'Estudis Catalans, aborda hoy en El Periódico de Catalunya las presentes revueltas norteafricanas desde su particular punto de vista, más atento al pueblo que a sus mandamases:

"La rebelión ha venido y todos saben cómo ha sido. Unos dicen que las crecientes desigualdades en el norte de África, de Marruecos a Egipto, habrían desencadenado la ira y lo que está ocurriendo a partir de que la inmolación de un muchacho tunecino en diciembre fuera la chispa que provocaría el incendio. Otros, que tiranos como Ben Alí o Hosni Mubarak tenían sus días contados, sumidos como estaban en la corrupción. (¿Cuántos decenios de días contados?) Aun otros, que merced a twitter y a la telefonía móvil se había generado una red no controlada por las viejas policías políticas. Y así sucesivamente. Estas no son explicaciones plenamente satisfactorias.

Los seres humanos soportan a menudo con infinita paciencia regímenes políticos extrema y manifiestamente injustos. La pregunta que hay que hacerse no es la habitual de ¿por qué estalló la rebelión?, sino más bien al revés: ¿cómo es posible que la gente aguante tanto sin rebelarse? Lenin, en uno de los ensayos más lúcidos que se hayan compuesto sobre la rebelión, afirmaba que si el poder tiránico no se desmoraliza y sus aparatos represivos -ejército, policía- no lo abandonan, la revolución es imposible. Mubarak debe de haber leído a Lenin, porque ya ha mandado a sus matones a reprimir manifestantes a tiros.

Hasta hoy no se está produciendo una revolución en esa zona, sino una rebelión desesperada, sobre todo por parte de una masiva población joven sin trabajo, fruto de la explosión demográfica que, de seguir, conseguirá que demasiadas cosas agradables terminen yéndose al garete.

La explosión se ha producido según la ley de todas las rebeliones populares, desde la que condujo más tarde a la revolución francesa hasta la rusa bolchevique y la china maoista del siglo XX. Estallan cuando una corriente de esperanzas y expectativas crecientes -de prosperidad y mejores oportunidades- se estrella contra una realidad que las niega. Esa frustración es lo más peligroso para el tirano de turno. No hay efecto contagio que valga -aun siendo un factor que anime a los desesperados- si no viene empujado por la frustración de una esperanza realista.

El espléndido ejemplo de ansias de libertad, democracia y emancipación popular que estamos presenciando a lo largo de la región del Magreb y hasta el Sinaí podría acabar en solo rebelión y no en revolución. (La excepción de momento es un Marruecos que espera tenso el instante a pesar de todos los alauitas pesares). En la revuelta aún no hay programa, ni ideología, ni auténtica concepción de aquel pluralismo político que es la esencia de la democracia. (La democracia es la presencia legítima de un Gobierno con una oposición tan legítima como él.) Acechan los cuervos en algunos lugares -la Hermandad Musulmana junto al Nilo- mientras que en otros la llegada de un viejo exiliado solo pone una figura venerable y paterna para aplacar angustias, brevemente.

Y no vale reprochar todo a las fuerzas exteriores. Los yanquis echaron mano de Mubarak en Egipto como la habían echado del Sha en Persia o de su agente en Bagdad, Sadam Husein, al que luego atacaron y hundieron en una guerra con pretextos inventados. En ella también estuvimos nosotros por obra y desgracia de gobiernos como los de José María Aznar y Tony Blair. Las fuerzas exteriores apoyan a quienes les conviene, aunque Barack Obama esté prometiendo ahora -y bien está que lo haga- que apoyará transiciones pacíficas a la democracia y regímenes decentes allá donde surjan. Esas fuerzas andan, no lo dudemos, metidas en el baile. Lo que vemos son las declaraciones del presidente Obama o las ambiguas y tímidas de la señora Catherine Ashton en nombre de la Unión Europea. Pero lo que pesan son presiones durísimas, ocultas, para que la ira popular no acabe con los tiranos. Al Yemen ya le han obligado a ejercer el arte de la cosmética política de democrática apariencia. Un futuro y patético Wikileaks demostrará lo que sabemos sin que nos lo digan.

Lo que esas fuerzas no controlan es la dinámica terrible de tendencias como las señaladas: incapacidad política y económica de satisfacer anhelos de libertad y trabajo, estupidez represiva, ansia de permanencia ciega en el poder. Castro -cuánto duele decirlo- es un anciano gruñón como lo fuera Franco. Mubarak les emula. Y no sabe irse, ni fallecer.

Y luego vendrá lo que muchos en esta Europa meridional tendrán que entender. Que nuestra frontera sur, el mar, es ya porosa, puente de constantes migraciones hacia el norte -hacia Italia, Grecia, España, Francia- y que lo será más aún, cuando toda la rebelión de las masas norteafricanas se vaya transformando en la migración en tropel a costas ajenas. Porque si la democracia -y esperemos que les llegue, que no es seguro- es buena para la economía, es decir, para dar trabajo, el desarrollo no es cosa de dos días. La desesperación no se absorbe de la noche a la mañana".

1 feb 2011

Televisión pública ¿o privada?

Fuente | rtve.es

Al diputado popular Ramón Moreno parece afectarle una (des)memoria de elefante, pues olvida los tejemanejes perpetrados por su partido cuando (Aznar) gobernaba España y su televisión pública, cuyos servicios informativos se convirtieron en un estercolero en el que el hediondo Alfredo Urdaci campaba por sus respetos. Lee, si no, lo que apuntaba en su blog (oficial) hace unos días:

"Votaré a la izquierda porque de ella depende el futuro de este país y de mis hijos'; 'todos sabemos que la derecha sólo atenderá los derechos de unos pocos, por eso soy miembro del partido socialista'. No, no me he vuelto loco ni tampoco son frases tomadas de un mitin del PSOE en el que encajarían como un guante dialéctico, tan falso como subjetivo, aunque podrían ser frases admitidas y obvias en ese contexto. En realidad se trata de palabras pronunciadas por una de las protagonistas de la nueva serie de TVE titulada 'La República'.

La fijación de los responsables de TVE por la República y la Guerra Civil es llamativa. Ambientar buena parte de la oferta de ficción en esos periodos no es ingenuo ni casual. De una parte, se acusa la sequía imaginativa más importante del panorama audiovisual. Además, el sesgo monocolor denota un obstinado interés por recrear la historia a la carta, a gusto del mensajero que coloca su mensaje con la coartada y el paraguas de una serie televisiva que no tiene por qué ajustarse al rigor histórico y se ampara en la libre interpretación de la época.

Una televisión pública moderna debería desembarazarse de todos los fantasmas, de clichés ideológicos, de caspa revisionista, de formol monotemático. A pesar de las audiencias que todo lo avalan para algunos, el riesgo cierto de insistir en ese clavo es, entre otros, el de hacerle un flaco servicio al objetivo estratégico de rejuvenecer la audiencia de TVE.

Casi el 30% de la audiencia que sigue emisiones como 'La República' tienen más de 64 años. Un segmento de edad (target) que baja a la mitad de ese porcentaje en el mismo horario de prime time otros días (por ejemplo el miércoles cuando se ofrece 'Comando Actualidad')".

26 ene 2011

Couso: un olvido 'inviable'

Fuente | rtve.es


El país árabe ha accedido, además, a que el magistrado español esté acompañado por el juez iraquí Shibad Ahmed y han dado visado de entrada al país tanto a los cuatro periodistas testigos de la muerte como a los abogados de la acusación, en un viaje que está previsto para los próximos días.

De este modo, Pedraz cuenta con la colaboración de las autoridades iraquíes para saber qué pasó el 8 de abril de 2003 en el Hotel Palestina. Una colaboración que, sin embargo, no le han prestado desde la Fiscalía de la Audiencia Nacional, quienes se opusieron al viaje al considerar que era 'jurídicamente inviable".

Bienvenida sea la noticia, pero mayor, si cabe, debe ser ahora nuestro empeño por poner el acento en las trabas de la justicia española a la investigación sobre la (excepcional) muerte de un ciudadano nacional en una guerra internacional. Conviene, por lo tanto, no olvidar el repaso que Javier Gallego -responsable de 'Carne Cruda' en Radio 3- dio a todos los implicados en el asunto hace unos días desde su blog:

"Hace casi 8 años que mataron en Irak a José Couso. Casi 8 años desde que un carro de combate estadounidense disparase sobre el Hotel Palestina, un hotel lleno de periodistas extranjeros, entre los que estaba Couso, cámara de televisión y fotógrafo que trabajaba para Tele 5. Estaban allí para contar lo que estaba pasando. Lo que años después hemos descubierto: que se mataba a civiles. Lo que descubrimos ya entonces: que también se mataba a esos periodistas que podían contarlo.

Casi 8 años lleva la familia de Couso tratando de que se juzgue a los 3 militares estadounidenses culpables de su muerte, sorteando interminables obstáculos legales. Unos pocos años menos, lleva el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, tratando de llevar a esos 3 soldados al banquillo. Y enfrentándose también a numerosos obstáculos. El último, lo ha puesto la Fiscalía de la Audiencia Nacional. Pedraz quiere una autorización para ir a Bagdad a investigar la muerte de Couso en el lugar de los hechos. El fiscal de la Audiencia ha respondido que es 'legalmente inviable'.

Lo que es legalmente inviable es que fuéramos a una guerra que era legalmente inviable, contraria a la legalidad internacional y a la resolución de la organización que la mayoría de países nos hemos dado: la ONU. Era legalmente inviable aquella guerra pero fuimos.

Legalmente inviable es que un gobierno pueda llevar a una guerra a un país que se ha manifestado masivamente en la calle para decirle que está en contra de esa guerra.

Legalmente inviable es que fuéramos a esa masacre llevados por las mentiras de nuestro presidente del gobierno y de los demás gobiernos implicados, Estados Unidos e Inglaterra al frente.

Legalmente inviable es que el presidente que nos mintió, el señor Aznar, no haya pagado de ninguna forma por habernos engañado. Es legalmente inviable pero ahí sigue Aznar tan campante y dando lecciones.

Legalmente inviable es que nos metiera en una guerra en la que han muerto más de 66.000 civiles, un 80% de los muertos. Es legalmente inviable que nadie haya pagado por ello.

Legalmente inviable es que el gobierno de Estados Unidos ocultase la muerte de 15.000 de esos civiles, 5 veces los muertos en el 11-S, como ha desvelado Wikileaks. Legalmente inviable es que tampoco nadie haya pagado por ocultarlos.

Legalmente inviable es que los aliados de nuestro gobierno hayan cometido torturas bestiales y tampoco hayan sido condenados.

Legalmente inviable es que Zapatero nos sacara de la guerra y sacara partido de ello pero no haya hecho todo lo que está en su mano para investigar lo que parece a todas luces un crimen de guerra, como es la muerte de Couso.

Y es legalmente inviable que Zapatero y su gobierno hayan recibido presiones de Estados Unidos para no investigarlo. Como es legalmente inviable que hayan cedido a esas presiones y se hayan pasado la justicia por el forro, como parece por su falta de compromiso en resolver la muerte de un ciudadano español en el ejercicio legalmente viable de su profesión.

Lo que de verdad es legalmente inviable es que la muerte de un periodista español en una guerra legalmente inviable a manos de un ejército que actuó de forma legalmente inviable no se investigue con la excusa de que es legalmente inviable hacerlo.

Eso sí que es legalmente inviable. Que algunos se empeñen en hacer que la justicia sea inviable y que un crimen siga impune. Y no sólo es legalmente inviable. Es humanamente muy indignante".

24 ene 2011

La sed de España

El Mundo, ABC y La Razón | 24 de enero de 2011
Fuente | kiosko.net

Arranca la semana con la inevitable resaca de la convención sevillana del Partido Popular, y, por consiguiente, conviene echar un vistazo a la prensa diestra para tomar la temperatura a los palmeros peperos en este periodo preelectoral, en el que hoy nos dejaremos guiar por el gran José María Izquierdo, que comienza echando mano de la memoria -qué manía- el viaje:

"Éxtasis marianista' titula hoy uno de los comentaristas habituales de La Razón, confundido entre el seudónimo Cefas. Y sí, es verdad, hay auténtico fervor ante el líder del PP, estrella que guía los pasos de la derecha en su reconquista de La Moncloa, símbolo de ese poder que nunca debió perder y que les fue arrebatado con malar artes y muchos muertos, al decir de varios de nuestros cornetas. La Convención del PP de Sevilla ha conseguido reunir en el mismo redil a los seguidores de siempre y a los que nunca lo fueron. Aquellos que en su día, la jornada que siguió a las elecciones de 2004 y 2008, echaban pestes de Rajoy y trajinaron por arriba y por abajo para entronizar a Esperanza Aguirre, hoy morigeran sus desencuentros y se suman -más o menos a regañadientes- a las loas al gran Mariano, oh, tú, líder excelso, llévanos a la tierra prometida. (Con Aznar vigilante desde su galaxia, por supuesto). La mesa de ministro, incluso las de secretario de Estado y hasta de director general huelen de una manera especial y sus finos olfatos ya detectan los aromas: hummmm, qué rico, dicen. Los interesados con mala memoria busquen las hemerotecas de los días 15 de marzo y siguientes, así como las del 10 de marzo y siguientes de 2008 de los diarios que más frecuentamos: El Mundo, ABC y La Razón. Ya verán qué risa y cuánto jolgorio. Por no decirles que recuerden las cosas que gritaba en la Cope, entonces estaba a sueldo de los señores obispos, Federico Jiménez Losantos. Y conste que lo de gritar no es peyorativo. Es que grita".