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25 ene 2011

Winterbottom se pasa al 'noir' de Jim Thompson

Cartel de la película
Fuente | Filmin

El prolífico y todoterreno cineasta británico Michael Winterbottom dirige 'El demonio bajo la piel', filme basado en la novela homónima del escritor estadounidense Jim Thompson que ya fue llevada a la gran pantalla por el director Burt Kennedy en 1975. Casey Affleck, Ned Beatty, Jessica Alba y Kate Hudson encabezan el reparto de esta producción estrenada en España la pasada semana. La crítica dice de ella:

Fausto Fernández (Fotogramas): "Winterbottom vuelve a retratar las simas del invierno de nuestros descontentos, ennegreciendo las pinturas americanas de Edward Hopper, y así hacer de su heterogéneo discurso anticapitalista (peor desde el seudodocumental que desde la ficción) una despiadada psychoserie negra. Cierto es que la base de su ejercicio forense sobre la sociedad yanqui no podría ser mejor: la excepcional novela del pesimista Jim Thompson. Introspectiva e irónica, dentro de su salvajismo, descripción de una jauría humana en celo y dispuesta a devorarse a dentelladas, este gótico americano contempla la descomposición de los valores de un país, de unos personajes, sintonizando la voz interior (prefigurando la del catódico Dexter) de un demiurgo con placa: un sheriff sociópata. Dios menor condenado a matar por segunda vez al padre, tanto al que invoca con los discos como al cacique local, Lou Ford (Casey Affleck, frío ejemplo de la ternura del monstruo, incluso en su desamparo de ¿falso? culpable) corrompe las poco más de 1.280 almas de su ciudad, cada vez más alejado de las emociones, y más próximo al dostoievskiano paroxismo violento. Y el director hace del 'noir' sudoroso un beso mortal de mariposas envenenadas (la puta y la amante), un notabilísimo film que transpira destellos de (enfermizo) genio".

Jordi Costa (El País): "El demonio bajo la piel', adaptación de 'El asesino dentro de mí' a cargo del proteico Michael Winterbottom, se levanta sobre una palpable exigencia de fidelidad al original y tiene en la elección de Casey Affleck -un sumidero moral contenido bajo una mirada limpia- su mejor golpe de efecto. En el conjunto, no obstante, hay tanto racanerías de producción -la explosión final- como deslices de tono -el tema country que anima el asesinato del supuesto vagabundo- que parecen jugar a la contra. Al final, el milagro no tiene lugar: el original es una asfixiante inmersión en el Mal sin vuelta atrás y la adaptación se conforma con proponer, simplemente, una inocua excursión a lo oscuro, con salidas de emergencia debidamente señalizadas".

Alan Queipo: (Notodo.com): "Crimen y castigo y triunfo y evolución en la carrera de un Winterbottom que se salta la tangente con dos cojones y aterriza en un viaje kamikaze que o lo encumbra o lo estanca".

La 'ley Sinde' se cobra su primera víctima

Álex de la Iglesia y Ángeles González-Sinde
Fuente | El País

Álex de la Iglesia, presidente de la Academia de Cine, será la primera víctima que se cobre el acuerdo alcanzado ayer por los tres principales partidos nacionales, PSOE, PP y CiU, respecto a la llamada 'ley Sinde', a la que solo le han cambiado alguna coma respecto al texto original para colarla a la segunda. El director de cine lo cuenta así en El País:

"Tengo que reconocer que estos dos años al frente de la Academia han sido de los mejores de mi vida. He aprendido mucho, he conocido gente estupenda, pero desde un ángulo distinto al del director. Comencé reconociendo que me bajaba películas, sobre todo porno, y sentó fatal a los distribuidores, a los exhibidores y toda la profesión en general. Incluso me llamó mi madre. Esas declaraciones adolescentes me llevaron a reunirme con ellos y entender su punto de vista. Lo mismo me ha pasado con el problema que nos ocupa, la posición de los creadores en la Red. Empecé haciéndolo fatal, sin conocer el tema a fondo y dejándome llevar por mis prejuicios, que son muchos y variados.

Conducido de nuevo por el método ensayo-error, decidí reunirme con los que quisieran hacerlo para explicarme su punto de vista. Y de pronto descubrí que había muchos puntos en común. Nadie estaba a favor del 'todo gratis', estaban de acuerdo en reconocer los derechos (y obligaciones) del autor frente a su obra, y a todos les parecía correcto buscar una manera ágil y eficaz de hacerlo. Yo, por mi parte, reconocí que el modelo de mercado necesitaba ser ampliado y corregido, que la oferta legal no era suficiente, y que compartir archivos con libertad era algo inamovible y deseado por todos. Conocí a David Bravo, a Julio Alonso, a Josep Rover, a Francisco George del Partido Pirata, a David Maeztu, hablé con Enrique Dans, y muchísimos más, por Twitter.

Teniendo posturas absolutamente divergentes, el diálogo era fluido y sobre todo, constante. Soy un tipo con el genio fácil y dado a la respuesta rápida y poco meditada. Esta gente me dio una lección. Es cómodo hablar con los que te siguen la corriente: te reafirmas en tus ideas, te sientes parte de un grupo, protegido, frente al resto de locos que se equivocan. Por vez primera, aprendí que dialogar con personas que te llevan la contraria es mucho más interesante. Puede resultar incómodo al principio, sobre todo si eres soberbio, como yo. Pero cuando aprendes a encajar, la cosa fluye, y las ideas entran. En este país cambiar de opinión es el mayor de los pecados. Creo que tenemos instalado el chip de la intransigencia desde hace tiempo. Hablé de ello en mi última película. La única manera de arrancárnoslo es mirar a la cara a la gente y decir lo que piensas con el convencimiento de que puede no ser cierto, que puedes estar diciendo o haciendo una tontería. No voy a dejar de discutir, pero francamente, prefiero hacerlo como director que como presidente. Lo coherente es dejarlo. Acabaré lo que he empezado, eso sí, no quiero decepcionar a los compañeros de profesión, y prometo no empañar la ceremonia con este asunto. Quiero que sea la fiesta que todos esperamos. El debate continuará, pero en un lugar adecuado. Después de la gala, dimito como presidente. Seguiré siendo miembro de la Academia, discutiendo y metiendo la pata como siempre, pero como director de cine, que es lo mío".